El sector más complicado es el barrio Rincón de Emilio. Los vecinos reconocieron que las máquinas pasaron el jueves y que se rellenaron esquinas con áridos. Pero parecía lo contrario. Los baches complicaban a los autos, y en el bulevar Mar Báltico dos enormes lodazales hacían imposible su circulación, aun para las camionetas.
Las calles de Confluencia aún tienen barro, mientras que los charcos y los pozos son una amenaza para el
tránsito. Chocón, Paimún y Copahue mostraban el trabajo de las máquinas, pero al no lograr secarse correctamente, su estado era similar a los días de lluvia.
En el oeste el clima ayudó a mejorar el estado de Novella, Cuatro y Necochea, aunque con algunos pozos producto de la humedad. En Crouzeilles, el barro y el agua aún ganaban las batallas. Si bien en las calles troncales se podía circular sin grandes problemas, en las internas los automovilistas todavía deberán transitar con precaución.