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Muchos conductores subestiman la importancia de gestionar el nivel de aceite correctamente, lo que puede llegar a derivar en arreglos costosos.
Medir el nivel de aceite del motor es uno de los chequeos más simples del auto, pero también uno de los más subestimados. Hacerlo mal, o no hacerlo, puede costar mucho dinero y traer muchos dolores de cabeza, por lo que hay que ser precavidos a la hora de gestionar este lubricante.
Muchos conductores cometen errores básicos, como medir el aceite con el auto en una superficie inclinada o con el motor aún caliente. En este artículo te contamos cómo medirlo bien y los detalles que se deben tener en cuenta para no gastar de más en Argentina.
Ir a cargar combustible a una estación de servicio puede derivar en la revisión de distintos fluidos de un vehículo, tal como lo suelen ofrecer los playeros. Ahí aparece un error común en la medición del aceite, que se debe realizar con el motor en frío y no en caliente. Los especialistas sostienen que, para este procedimiento, el auto debe estar en horizontal -no en una pendiente-, con el motor parado y en frío -lo recomendable es hacerlo entre 10 y 15 minutos después de detenida la marcha-.
Si se comprueba el nivel con el motor en caliente puede aparecer un margen de error en la medición del nivel, porque el lubricante no se habrá vuelto a asentar en el cárter, el depósito al que llega la varilla para definir la cantidad de aceite que tiene el motor. Precisamente, la varilla marcará un déficit, cuando en realidad una parte del aceite seguirá distribuido en el circuito de lubricación del motor. El playero ofrecerá ponerle más aceite -un litro cuesta desde 13.000 pesos-, cuando en realidad no era necesario.
Uno de los errores más comunes es pensar que al motor le viene bien tener un poco más de aceite que el necesario, pero la realidad es al revés: si el aceite supera la marca del nivel de la varilla, pude generar una presión extra en el sistema, lo que daña retenes, juntas y componentes internos del motor.
Esto puede llegar a traducirse en filtraciones complicadas de arreglar y en una rotura grave del motor, por lo que es mejor ser precavidos y solamente ponerle al auto el aceite que necesita, en consonancia con las medidas que vienen estipuladas en el manual.
Otro error habitual es confiar en el medidor de aceite del tablero. Muchos conductores creen que ese indicador muestra si el nivel de aceite está bajo, cuando en realidad mide la presión. Y cuando se enciende ese testigo, en muchas ocasiones ya suele ser tarde porque el motor ya comenzó a funcionar sin la lubricación adecuada.
La mayoría de los fabricantes recomiendan revisar el nivel de aceite al menos una vez por mes. Sin embargo, si el auto ya tiene varios años o si se lo usa con frecuencia en trayectos largos o condiciones exigentes (como altas temperaturas, ripio o ciudad con mucho tráfico), lo ideal es hacerlo cada dos semanas. Adoptar este hábito preventivo permite mantener el motor en buen estado y alarga su vida útil.
Además, una revisión frecuente ayuda a detectar pérdidas, evaporación o un consumo inusual de aceite antes de que se conviertan en un problema mayor. En caso de notar que el nivel baja más rápido de lo normal, puede ser señal de una fuga o de desgaste interno del motor. Detectarlo a tiempo puede evitar arreglos costosos.