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Hay síntomas que anticipan el desgaste de la batería. Tener precaución y detectarlos a tiempo puede ahorrarte quedar varado y tener que llamar a una grúa.
Sentarse al volante y descubrir que el auto no arranca es una de las peores experiencias por las que puede pasar un conductor. Y en la mayoría de los casos, el problema tiene una causa clara: la batería. Este componente es el corazón eléctrico del vehículo y, cuando empieza a fallar, se nota.
En promedio, la batería de un auto dura entre tres y cinco años, aunque con buenos cuidados puede llegar a seis. Su vida útil depende de factores como el clima, los hábitos de manejo y el uso de dispositivos electrónicos. Sin embargo, más allá de la estadística, el propio vehículo suele dar señales de alerta.
Identificarlas a tiempo no solo evita contratiempos en la calle, también permite hacer un cambio programado sin tener que improvisar sobre la marcha. A continuación, las cinco señales más frecuentes de que la batería de tu auto está por morir.
El primer síntoma es un arranque lento. Cuando girás la llave o presionás el botón de encendido y el motor parece tardar más de lo normal en reaccionar, la batería está perdiendo fuerza. A veces todavía alcanza a encender el auto, pero esa demora es un aviso de que el final está cerca.
Si el vehículo estuvo mucho tiempo parado, también puede descargarse sin estar necesariamente dañada. Pero si la situación se repite a diario, lo recomendable es revisar la batería antes de que falle por completo. Los especialistas señalan que la energía de arranque es uno de los mejores indicadores de salud de este componente, por eso conviene tener precaución y no subestimarlo.
La batería no solo enciende el motor, también alimenta todas las funciones eléctricas del auto. Si notás que las luces delanteras se ven más tenues, que los levantavidrios funcionan más lentos o que el sistema multimedia se reinicia sin motivo, es posible que la batería esté perdiendo capacidad.
Esto ocurre porque la corriente no alcanza para abastecer todos los componentes a la vez. Incluso puede pasar que algunos accesorios se apaguen o funcionen de manera intermitente.
En autos con mayor cantidad de sistemas electrónicos -pantallas, GPS, cargadores USB- la batería suele resentirse antes, ya que la demanda energética es más alta.
Aunque no existe un indicador específico que diga “cambiar batería”, sí pueden prenderse otras alertas. Una de las más comunes es el de Revisar Motor o “Check Engine”, que a veces se activa cuando el sistema detecta fallas de alimentación eléctrica.
Algunos modelos también muestran el ícono de una batería junto al medidor de combustible. No significa necesariamente que la pieza esté agotada, pero sí que hay problemas en el sistema de carga.
En cualquiera de los dos casos, lo ideal es acudir a un taller para hacer una revisión con instrumentos adecuados y obtener un diagnóstico certero.
La inspección visual también aporta información valiosa. Estos son algunos signos a tener en cuenta:
Cualquiera de estas situaciones es motivo suficiente para reemplazarla, ya que no solo afecta al arranque sino también a la seguridad.
Finalmente, el paso del tiempo es el factor más determinante. Aunque la batería no muestre fallas evidentes, si ya superó los 4 o 5 años de uso es probable que esté llegando a su fin.
Los especialistas recomiendan medir su voltaje periódicamente con un tester para asegurarse de que todavía conserva la carga adecuada. Una batería en buen estado suele marcar alrededor de 12,6 voltios en reposo. Postergar el cambio más allá de su vida útil implica arriesgarse a que falle en el momento menos esperado.