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En octubre saldrán 4 nuevos SUV, dos de ellos híbridos, para pelear con las marcas tradicionales.
La marca Chery vuelve a escena con nueva conducción local: el Grupo Corven tomó el control de la primera automotriz china que desembarcó en el país y que, durante 17 años, representó el holding de la familia Macri (Socma). El cambio de manos confirma la apuesta por reposicionar a la firma con un portfolio de SUV y una estrategia centrada en la posventa, un aspecto clave para recuperar la confianza del público argentino y sumarse al desembarco masivo de marcas chinas.
La operación supone un giro en la etapa local de Chery, que llegó a la Argentina en 2008 y ahora inicia un nuevo capítulo con un plan de relanzamiento y red comercial renovada. Desde Corven remarcan su trayectoria industrial y de autopartes para sostener una atención posventa más sólida -“el foco en la postventa”, definen-, un diferencial que, en mercados tradicionales como el argentino, vale tanto como el precio de lista.
Otro dato que respalda la movida: en las calles del país circulan más de 55.000 Chery. Mantener ese parque y fidelizarlo con repuestos disponibles y talleres capacitados es el primer paso para que la marca vuelva a ganar terreno frente a rivales extranjeros que crecieron fuerte en estos años.
El relanzamiento tiene calendario: arranca en octubre con productos de nueva generación y una red de concesionarios alineada a la nueva fase. Desde la representación local anticipan incluso medidas conservadoras -como traer repuestos por avión para evitar demoras- con el objetivo de desactivar prejuicios sobre las marcas chinas y priorizar la respuesta al cliente, una preocupación habitual del usuario argentino.
El ancla de la estrategia será una gama 100% SUV compuesta por cuatro modelos: Tiggo 2, Tiggo 4, Tiggo 7 y Tiggo 8. Los dos del medio, Tiggo 4 y Tiggo 7, llegarán con tecnología híbrida (Chery Super Hybrid) y promesa de autonomía de hasta 1.000 kilómetros, una propuesta pensada para el uso real en rutas y ciudades del país. En esta fase inicial no habrá enchufables; la marca priorizará sistemas híbridos que recargan en marcha, más simples para la infraestructura local.
Tiggo 2: la puerta de entrada a la gama, orientada a quienes buscan un SUV urbano accesible pero con seguridad y conectividad presentes. Chery apuesta aquí a volumen y postventa cercana.
Tiggo 4 (híbrido): será uno de los caballos de batalla del relanzamiento; ya hay unidades en tránsito hacia el país, señal de que la ofensiva comercial está en marcha. Clave para el segmento B-SUV.
Tiggo 7 (híbrido): foco en tecnología y autonomía para familias que piden eficiencia sin cambiar hábitos de carga. Chery la posicionará como opción racional frente a medianos de marcas tradicionales.
Tiggo 8: el SUV de tres filas que completa la propuesta, pensado para quienes necesitan más espacio y confort.
En precios, la hoja de ruta es pragmática: competir con calidad y seguridad, no sólo por etiquetas “baratas”. La promesa es valores competitivos y equipamiento por encima del promedio, una fórmula que suele funcionar en un público que cuida el bolsillo pero no resigna respaldo. Es, en definitiva, una estrategia conservadora: menos fuegos artificiales y más capilaridad de servicio, disponibilidad de piezas y cumplimiento de garantías.
La red comercial también tendrá un ajuste tradicionalista: presencia en los polos donde se concentra el patentamiento -AMBA, Santa Fe, Córdoba y Mendoza- con la mira en sumar plazas del interior a medida que crezca el flujo de unidades y la demanda de posventa. Incluso se analiza una base en Rosario como parte de la expansión futura. Grupo Corven, con décadas en autopartes, capitaliza así su experiencia para asegurar stock y mano de obra entrenada.
En síntesis: Chery vuelve con una receta conocida en Argentina: SUV para todos los tamaños, posventa reforzada y un importador con oficio industrial. Y la oleada de modelos chinos continúa...