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La realidad se conjuró para darle la razón a Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, durante su visita a Colombia. Un asombroso operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) contra guerrilleros colombianos en la frontera de Apure provocó la muerte de cuatro militares venezolanos y heridas graves a tres de ellos.
Según fuentes extraoficiales, el grupo irregular sufrió 15 bajas, pese a que las disidencias de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) son conocidos aliados del chavismo.
El gobierno de Nicolás Maduro guarda silencio de momento y tampoco desde los canales de los guerrilleros han aportado información sobre sus víctimas durante la masacre. Se trató de una pequeña batalla campal, con ráfagas intensas de disparos y sobrevuelo de aeronaves, que acabó con la vida de dos tenientes y dos sargentos y que dejó muchos interrogantes.
El medio local MCC Noticias incluso aseguró que militares rusos usaron drones en la operación. Sería el mismo contingente ruso que participó en la captura de los militares rebeldes que desembarcaron en el litoral cercano a Caracas durante la Operación Gedeón, en junio.
"Es intolerable e inaceptable que regímenes como el de Maduro hayan brindado refugio y albergue a esos terroristas", acusó Pompeo, que el sábado se reunió con el presidente colombiano, Iván Duque, durante su visita relámpago.
La batalla se produjo en una parte de la frontera entre ambos países.