El ataque suicida contra el autobús tuvo lugar a primera hora de la mañana en el este de Kabul, donde murieron catorce guardias de seguridad, todos ellos nepalíes, y heridas a otros cinco hombres de esa nacionalidad así como a cuatro afganos.
En el otro atentado, ocurrido pocas horas después, al menos diez civiles murieron y otros 40 resultaron heridos cuando una bomba colocada en una motocicleta estalló en un mercado en la localidad de Kisham, en la provincia de Badakhshan.
A estos dos ataques se sumó una segunda explosión en Kabul, sin víctimas mortales, aunque un miembro de un consejo provincial y cuatro personas más fueron heridas tras la detonación a distancia de un artefacto explosivo.