Reino Unido
En febrero pasado, el Parlamento Británico había aprobado la reforma que permite concebir bebés por fecundación in vitro empleando el material genético de tres personas diferentes, lo que pasó a conocerse como “bebé de tres padres”. Y ahora se dio el último paso para que las clínicas británicas tengan ya luz verde: ayer recibieron el okey de la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología (HFEA).
El hospital universitario de Newcastle, donde se descubrió la técnica, anunció que solicitará el permiso en menos de 24 horas y pide a las mujeres menores de 35 años que quieran colaborar con ellos que donen sus óvulos. El Reino Unido se convierte así en el primer país del mundo que aprueba esta controvertida técnica, cuyo objeto es curar a bebés que de otro modo nacerían con enfermedades mitocondriales que les costarían la vida o les provocarían graves deficiencias.
0,1% La influencia de ADN que el donante aportará al bebé Una mujer con problemas en las mitocondrias transmite distrofia muscular, ceguera, enfermedades de hígado y corazón. El aporte de la donante es mínimo en el mapa genético, pero clave.
La medida tiene, por motivos éticos, muchos detractores dentro de la propia comunidad científica. Se advierte que podría ser la puerta para un futuro con bebés “a la carta”, donde los más pudientes tendrían acceso a niños más sanos e inteligentes gracias a manipulaciones genéticas. Incluso, la Iglesia Católica y la Anglicana se han manifestado frontalmente en contra de lo que hoy es una realidad y que ayudaría a las familias afectadas por enfermedades del ADN mitocondrial.
La autoridad de embriología es la que dará permiso y antes se deberá probar que el riesgo de enfermedad es serio. Las madres que presentan deficiencias en las mitocondrias de sus óvulos están condenadas a transmitir a sus hijos graves enfermedades, como la distrofia muscular, ceguera, enfermedades de hígado y corazón y otras discapacidades. Pero podrán repararlas con la ayuda del ADN del óvulo de una donante sana. El resultado es que el bebé tendrá material genético de su padre, de su madre y de una tercera, la donante, de la que el niño no será autorizado a conocer su identidad.
A grandes rasgos, se podrá extraer el núcleo del óvulo de la madre con problemas e implantarlo en el óvulo de una donante sana, cuyo núcleo se habría extraído previamente. Una vez que gracias a la donante se ha creado ese óvulo modificado y viable, será fertilizado con el esperma del padre e implantado en el útero de la madre original. El “bebé de tres padres” tendrá en realidad sólo un 0,1% del ADN de la donante, pero se eliminarán enfermedades genéticas hasta ahora inevitables.