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Betiana Blum llega al Alto Valle con La pipa de la paz

Con Sergio Surraco también a la cabeza, la obra de teatro se presentará en la ciudad de Neuquén, en Cipolletti, en General Roca y en Plottier.

“La pipa de la paz”, protagonizada por Betiana Blum y Sergio Surraco, es una divertida y emotiva comedia que llega este jueves al Alto Valle, con varias fechas para disfrutar de la obra.

Esta basada en el libro de la dramaturga argentina Alicia Muñoz. Una obra de gran nivel narrativo y dramático donde se desnuda el alma de cada uno de estos seres tan reales, tan de hoy, tan característicos, que irradian humor, ternura, artes de manipulación y diversas formas de amar.

Este jueves, a partir de las 21, la obra se podra ver en el Casino Magic de la ciudad de Neuquén. En tanto, este viernes también a las 21, se presentará en el Complejo Cultural Cipolletti, y las entradas se pueden adquirir en la boletería del lugar (Fernández Oro 57) o en Flipper (Av. Argentina 179, ciudad de Neuquén).

Para el fin de semana, la obra estará en el Cine Teatro El Zaguán, en Plottier, a las 21 del sábado. El domingo la cita será en la Casa de la Cultura de General Roca, a las 19, con venta de entradas anticipadas en la boletería del lugar.

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De qué trata la obra

Felisa (Betiana Blum), es una adulta mayor que vive en soledad, en la antigua casa que compartió con Vicente, su esposo, fallecido hace seis años. Su única compañía son las cenizas que conserva en una especie de altar pagano y con las que dialoga constantemente. Está enemistada con Marina y Griselda, sus dos hijas mujeres, y mantiene contacto telefónico con Dani (Sergio Surraco), el único vástago varón que, tal vez por sensibilidad o culpa, atiende sus demandas y escucha sus quejas. El problema es que él vive en Nueva York, donde trabaja para las Naciones Unidas, como mediador de un conflicto bélico en África y formó su propia familia al casarse con Carol. El conflicto estallará cuando la madre, llamada telefónica mediante, le transmita preocupación y logre que él, de manera inmediata, regrese a Buenos Aires, creyendo que la señora tiene alguna enfermedad seria y requiere atención especial. El esmero de ese muchacho por recomponer el vínculo familiar con sus hermanas pondrá en juego su paciencia y tolerancia porque como dice la protagonista: “A un perro viejo no se le cambia la cucha».

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