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Yanet Páez es directora del Centro Patagónico ubicado en la calle Entre Ríos 354 y expuso: "Esto, si sigue así, va a terminar muy mal". Es que en la puerta, donde pasa la bicisenda, estacionan por día decenas de vehículos que trasladan a personas con movilidad reducida. Los ciclistas al pasar se molestan, gritan y hasta golpean a los autos porque "no pueden entender la situación".
"Cuando vinieron a colocar la bicisenda les comenté la situación y marcaron el camino. Dejaron el lugar para tener ascenso y descenso", aseguró, tras aclarar que "ahora hay una ordenanza municipal" que contempla esta situación.
"La semana pasada un ciclista se enojó y le rompió el espejo a un transportista que estaba bajando la rampa de la camioneta para que suba un paciente. Los ciclistas ven que el vehículo tiene el signo de discapacidad y parece que le molestó. Le insultó y le rompió el espejo. Y hoy pasó lo mismo, se volvieron a cruzar este miércoles y hubo insultos de por medio. La gente que circula por ahí es la misma al mismo horario y demás. Debe ser gente de la zona", expuso.
Además, Páez aseguró: "Hoy también pasó algo similar. Un papá subió a su auto a su hija con parálisis cerebral y el ciclista le gritó `pelotudo´. Y eso es preocupante, ya es mucho".
A su vez, aclaró que la calle Entre Ríos los autos circulan con alta velocidad. "Entonces, ni siquiera los autos ponen balizas y se quedan en la calle porque te van a llevar puesto", agregó.
Para Páez, la situación es preocupante. Según aseguró, "en cualquier momento va a pasar a peor. Antes era un grito y ahora ya rompieron un espejo. ¿Qué tiene que pasar? Para la próxima se van a ir a las manos o peor".
El anterior episodio de violencia se registró este sábado al mediodía, cuando un hombre que volvía a su casa por calle Entre Ríos, pocos metros antes de llegar a Leloir, observó cómo dos personas habían cruzado una camioneta sobre la ciclovía del sector, al mismo tiempo que rompían las contenciones plásticas y destruían un delineador vertical que se encontraba para delimitar el espacio de circulación exclusiva para ciclistas.
"Yo estaba volviendo para casa, y vi que estos dos hombres tenían atravesada la camioneta y estaban rompiendo deliberadamente la bicisenda. Entonces bajé la ventanilla para pedirles que movieran el vehículo y dejaran de romper", había relatado el vecino agredido a LMNeuquén.
Sin embargo, su petición no fue bien tomada y comenzaron a amenazarlo verbalmente. El hombre estacionó y empezó a filmar lo que estaba sucediendo. "Primero me amenazaron los dos, cuando vieron que los estaba filmando uno de ellos se quedó atrás, pero el otro se acercó y, además de seguir amenazándome de muerte, me largó dos piñas y me rompió el celular", había contado el damnificado, que prefirió reservar su identidad por las amenazas recibidas.
La situación es problemática y parece que los automovilistas y ciclistas se disputan las calles en el barrio Santa Genoveva. La violencia crece y Yanet Páez espera que "se dé la información" correcta para poder generar entendimiento y consenso con el fin de que estos hechos no se repitan.