Sofía Ibáñez
Enviada especial a Lanús
Cuando se expone así a un grande es porque algo, o bastante, se hizo bien. El Albinegro dejó en offside a San Lorenzo y le mostró una buena imagen al país futbolero.
El antecedente de la noche anterior, la goleada de Boca a Gimnasia y Tiro, la diferencia de categoría reflejada en contundencia, también pudo ocurrir en la cancha de Lanús. Pero el Albinegro no se desesperó nunca y pese al empuje del Ciclón, mantuvo su sello de la temporada pasada: la frialdad competitiva.
Pese a la eliminación de la Copa Argentina, lo que ocurrió en Lanús fue una fiesta y los hinchas albinegros se pudieron ir con la cabeza en alto, porque los colores de su equipo quedaron bien representados, dentro del campo de juego y en las tribunas, donde se hicieron escuchar a pesar de que la cantidad de gente del Ciclón los triplicaba.
Hubo duelo de cánticos y cargadas, hasta que la hinchada del Ciclón apuntó hacia otro objetivo y se olvidó del folclore de hinchadas para cargar contra su propio equipo, por obra y gracia del Capataz.
Cipo aprobó el desafío: ahora, a pensar en el Federal A.
El Albinegro no pudo en los penales ante San Lorenzo y se quedó sin sueño copero