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Elisa Blanca Pielet (Blanquita) nació en capital Federal debido a que, en Piedra del Águila, donde vivían sus padres, no había ni médicos ni parteras: su madre viajó a tenerla. Los abuelos paternos vivían frente al Hospital Penna, así es que la pareja tomó el tren en Neuquén y llegó a la casa de los abuelos a esperar el día del nacimiento.
Debido al trabajo de su padre fue a Loncopué, donde vivió hasta los doce años. Luego se trasladaron a Neuquén capital, donde terminó la escuela primaria en la antigua Escuela Nº2 sobre la Avenida Argentina. Cursó la escuela secundaria en la Escuela San Martín cuando funcionaba en la calle Santiago del Estero. Allí se recibió de Maestra Normal Nacional. En épocas de vacaciones, Blanquita fue de paseo a Zapala a visitar a una amiga: en el mismo coche viajaba Carlos, que prestaba servicio en el Escuadrón Las Lajas. Allí se conocieron.
Un año después de mantener un correo asiduo, Carlos se presentó en casa de los padres de Blanquita.
Allí formalmente comenzó el período de noviazgo: él en Las Lajas y su novia en Picún Leufú, donde estrenó su título de Maestra. Los lugareños reclamaban que, siendo ya abril de l961, aún no habían empezado las clases. Y como su idea era ser maestra rural, ¡Qué mejor oportunidad! Ese pueblito estaba muy guardado en la memoria y en el corazón de Blanquita, ya que en los viajes desde Piedra del Águila siempre se hacía un alto en el viaje hacia Neuquén con sus tíos. Carlos se compró una moto Puma. Cuando tenía unos días de franco luego de estar un mes en la cordillera sin poder salir por la nieve, se iba a visitar a su novia hasta Picún Leufú.
En 1962, la pareja decidió estrechar el vínculo: así fue que el 24 de agosto formalizaron ante la ley, y al día siguiente en la pequeña iglesia Nuestra Señora de los Dolores, de nuestra ciudad capital. El viaje de Luna de Miel a las Cataratas del Iguazú.
Allí, Blanquita pudo apreciar las bellezas de Misiones, como lo había visto en las clases de geografía.
“En 1964 vivíamos en Las Lajas. Allí nació nuestro primer hijo, Víctor Eduardo, en nuestro domicilio, ya que había un enfermero de gendarmería que había atendido muchísimos partos y había confianza. Con todo el dolor del alma debimos dejar Las Lajas, ya que teníamos un círculo de amistades con las que bailábamos folklore todos los sábados en el club”. Contó Blanquita.
Una vez instalados en Neuquén capital, nacieron Carlos Guillermo, Germán y Elisa. Pasaron cuatro años y llegó Marcelo y luego de siete años nació el último: Raúl. El mayor orgullo de estos padres es que sus hijos han sido buenos estudiantes y el resultado es que entre ellos hay un escultor, dos abogados, un odontólogo, un técnico electricista experto en computación y actor teatral y el último, técnico químico, médico, especialista en traumatología.
"Y nuestra sobrina-hija, Negrita, que nos acompaña desde jovencita. Se recibió de Maestra en Buenos Aires y volvió cerca de nosotros. Hoy es un gran puntal para nuestra situación, ya que siempre está presente con sus visitas y su ayuda espiritual”, recordó Blanquita hace años.
Pero, por sobre todas las cosas, lo que más emociona es que sean muy unidos y que se quieran tanto. Tenemos varios nietos. “El día que coinciden todos en nuestra casa, sobre todo lo domingos, es una fiesta, porque reina la música y la alegría”.
Los viajes por el país “Guardamos recuerdos de muchos viajes realizados por el país, recorriéndolo casi totalmente en vehículos poco apropiados y con los chicos pequeños, tratando de que aprendan a conocer lo más bello que poseemos en la Argentina”.
“Más tarde pudimos viajar solos ya que los chicos habían crecido. Visitamos Brasil y Cuba con la grata compañía de Betty y Raúl Alonso, primos de Carlos, cuya gran generosidad facilitó dichas travesías”.
Una cruel enfermedad: “la verdad que la de Carlos fue una vida muy sacrificada. Hoy está luchando por rehabilitarse de una paraplejia que no le permite movilizarse como lo hacía normalmente. Agradecidos a Dios por enviarle más que profesionales de la salud, ángeles protectores, dos personas que no miden esfuerzos para atender a Carlos en su recuperación: Alicia Fuentes e Isidoro Miranda (Pelusa). Lo atienden con tanta buena voluntad y cariño que son merecedores del afecto y agradecimiento de toda la familia. También les estamos agradecidos a los amigos de toda la vida que, a pesar de los inconvenientes, siguen firmes apoyando a Carlos en su recuperación”.
Carlos falleció en octubre de 2018, larga fue su convalecencia, siempre acompañado de sus afectos que lo recuerdan con mucho cariño.
Este es el sello de un amor que los cincuenta años que habían transcurrido al momento de la entrevista en 2012 no se opacó, a pesar de las adversidades que les tocó y toca vivir.
La historia de Blanca Cassataro de Sánchez la hemos narrado en otras oportunidades.
En el año 1961 se casó Elida Blanca Cassataro, una joven allense con Bernardo Sánchez, gendarme. Sus padres eran Salvador José Cassataro, un hombre de sangre siciliana, y de Amalia Giles. Don Salvador se desempeñó como cocinero en General Roca, en Allen, en Senillosa donde atendía la gamela de los empleados de YPF; fue también cocinero del Hotel Limay, del Hotel Confluencia y del Club Independiente. Cuando se retiró de esta actividad abrió un Kiosco situado en Diagonal España, frente al Hospital Castro Rendón. Solía frecuentar las canchas de fútbol con una jardinera, un carrito, con golosinas que vendía a los concurrentes.
Cuando Blanca era muy pequeña sus padres se vinieron a vivir a Neuquén Capital. Cursó sus estudios primarios en la conocida Escuela nº 2 y los secundarios en la Escuela Profesional de Mujeres.
Del matrimonio de Blanca y Bernardo nacieron tres hijos: Ricardo Alberto, Daniel Bernardo y Patricia Mónica, quienes les dieron cuatro nietas: Cecilia Daniela, Gabriela Mariana, María Florencia y Micaela Milagros.
Blanquita Cassataro como se la conoce en el mundo de la música, trabajó en la
Gobernación de Neuquén durante 33 años y fue jubilada por invalidez en el año 1991.
Parte de su vida la dedicó al canto, gran cantante de tangos. Por este motivo en el año 1984 tuvo una mención especial en Cosquin Córdoba. Grabó dos discos con la orientación de su hijo Daniel –prestigioso músico de nuestra ciudad.