BUENOS AIRES - La diferencia que logró conseguir Boca durante su mejor momento en esta Superliga le permite llegar a esta fecha con una buena distancia con respecto a Talleres, su único e inmediato perseguidor.
Incluso perdiendo, el Xeneize seguiría como líder a tres puntos de la T. Sin embargo, la derrota puede ser lapidaria desde lo moral y lo anímico.
Será una suerte de final anticipada para el equipo de la Ribera y el fantasma de los partidos definitorios perdidos rondará La Bombonera.
Muchos le remarcan todavía a Guillermo Barros Schelotto la baja efectividad en duelos determinantes. La derrota ante Independiente del Valle por Copa Libertadores, las eliminaciones de Copa Argentina frente a Central y los partidos coperos ante River están en el debe de Boca en el último tiempo por lo que este partido puede ser tomado como tal.
El antecedente positivo fue en el torneo pasado cuando debía ganar o ganar en la fecha 25 ante Newell’s en La Bombonera (River acechaba desde atrás) y lo hizo sin problemas (1-0) en un partido que sería clave para luego coronarse campeón.
Mañana deberá tener una muestra de carácter similar, en un contexto que no es el más favorable y que seguramente tendrá la presión del público como factor determinante.
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Mientras tanto, Guillermo define en silencio el once para salir a la cancha (Wanchope o Bou es la duda). El miércoles los jugadores cancelaron la conferencia habitual y ayer el propio entrenador se sumó a la decisión y tampoco habló. El motivo no está claro y los rumores crecen.