Buenos Aires.- De nada le servirán las explicaciones al hincha de Boca, que una vez más vio cómo su equipo dejó pasar una oportunidad única para seguir alejándose en la punta de la tabla e ir en busca de su único objetivo del semestre: el campeonato.
El equipo de Guillermo Barros Schelotto le ganaba a Patronato 1-0 con tranquilidad, pero no lo liquidó y se cumplió una vieja regla del fútbol que dicta que los goles que no se realizan en el arco rival se padecen en el propio, y eso fue lo que le pasó en el minuto 90 al Xeneize cuando el conjunto de Rubén Forestello igualó el duelo en La Bombonera luego de una serie de errores defensivos.
Boca, en el primer tiempo, se dedicó a mantener el control de la pelota sin crear demasiadas jugadas de peligro, pero tampoco sufriendo en el arco propio. Se vio a un equipo más equilibrado sin tanto vértigo, aunque como sabiendo que la ventaja llegaría por decantación. Y así fue, ya que en cierre del primer tiempo Nazareno Solís (reemplazante de Centurión lesionado) envió un centro fuerte que Benedetto, ingresando por el segundo palo, la envió de cabeza al fondo de la red.
"Empatar de esta manera nos duele, pero nos hace aprender. En el segundo tiempo tuvimos posibilidades para liquidar el partido pero erramos”. Pablo Pérez. Volante y capitán de Boca
"Lo ganamos con orden y responsabilidad táctica. Estoy orgulloso porque somos un plantel cortito pero de mentalidad muy dura".Rubén Forestello. Entrenador de Patronato de Paraná
El único de los de abajo que se le acercó fue River, que ahora quedó a seis.
Empate agónico
La victoria le daba a Boca más aire en la cima de la tabla, dado que San Lorenzo (tercero) había perdido en primer turno contra Atlético Tucumán y que Newell’s (escolta) había empatado el sábado contra Estudiantes de La Plata (cuarto). Sabiendo esto, los jugadores locales siguieron con la misma tónica de los 45 minutos iniciales y en ningún momento apretaron el acelerador para estirar la ventaja. Sólo tuvo una situación clara que Pavón desperdició por no dar el pase y otras aproximaciones por ambas bandas que no terminaron de inquietar al arquero Bertoli.
El partido se hacía aburrido, porque Patronato no mostraba armas para inquietar a Rossi y, al mismo tiempo, Boca no hacía lo suficiente para generar jugadas de riesgo o mostrar un juego que se precie del líder del torneo local. Incluso, Guillermo hizo cambios para mover a los jugadores, como el de Jara por Pavón, buscando cerrar el partido. En este escenario, el trámite del encuentro convirtió a Wilmar Barrios en figura, dado que el colombiano fue el encargado de recuperar cada una de la pelotas que perdían sus compañeros en cada ataque frustrado. El volante central le daba equilibrio al equipo y sostenía la ventaja que se le terminó escapando sobre el final al conjunto de la Ribera.
En el cierre del complemento, Barrios entregó mal una pelota en la mitad de la cancha, lo que permitió que la visita envíe un centro alto y pasado al borde del área que parecía controlado por Peruzzi, pero el lateral se dejó ganar en el salto y la pelota fue hacia el centro del área sin que Vergini ni Insaurralde puedan rechazarla, dejando que Arce encuentre la redonda en el punto penal y fusile a Rossi.
El Xeneize tuvo que sacar del medio ante la sorpresa generalizada de los hinchas, que veían cómo, una vez más, el equipo se dejaba empatar, avivando la teoría de que el rival más importante que tiene Boca son sus propios errores.