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Boca no se dejó sorprender por Paranaense y con mucha solvencia fue trabajando el partido revancha hasta construir la victoria como local por 2 a 0, que en combinación con el triunfo de la ida (1 a 0) lo puso sin objeciones en los cuartos de final de la Copa Libertadores ante la Liga de Quito de Ecuador.
La dinámica en la mitad de la cancha del visitante llevó por momentos al nerviosismo del dueño de casa en el arranque del partido. Marco Ruben mostró buenos movimientos ofensivos, pero nada se convertía en situaciones de peligro para el conjunto de Brasil que, obligado a salir a buscar el partido por su derrota en la ida, fue débil para atrás.
Boca, sin tanto pase ni precisión, hacía de la presión un argumento para encontrar rápidas jugadas de ataque que debieron darle la tranquilizadora ventaja en el capítulo inicial.
A los 11, Mauro Zárate se recostó por la derecha y sacó un preciso centro al segundo palo que encontró a Nicolás Capaldo entrando detrás de Ramón Ábila, pero terminó rematando muy alto. Una de las más claras para el local se generó a los 16, a la salida de un rápido tiro libre en mitad de cancha de Capaldo para Zárate y de este para Ábila. Cara a cara con el 1, el ex Huracán vio mejor ubicado para la definición a Nahitan Nández, que tuvo la despedida ideal, pero se nubló y llegó el cierre de Márcico Azevedo.
De nuevo Zárate para Capaldo, esta vez en un tiro libre, estuvo a punto de darle mucho al Xeneize. Santos se encontró la pelota ante el cabezazo del pampeano y el central Pedro Henriquez alcanzó a despejar sobre la línea.
A tres del final, otra gran ejecución de tiro libre de Zárate desde la derecha encontró a Wanchope a la carrera, pero el 9 desvió la pelota sobre el travesaño. Muchas y muy buenas jugadas en ataque que enterraron cualquier carencia estética del conjunto de Gustavo Alfaro en los primeros 45.
No pasaba nada en el segundo tiempo, hasta que a los 11 llegó un saco largo desde el arco de Esteban Andrada. Wanchope, bien de centrodelantero, controló y a pura potencia se llevó a todos para su mejor perfil. Pisando el área, al primer palo y de derecha superó el esfuerzo de Santos y estampó el 1 a 0.
Seis más tarde, Ábila pescó un rechazo de la última línea brasileña ante el centro de Emmanuel Más, engañó con un enganche y asistió a Zárate, que no pudo contra el arquero y se quedó golpeando el césped.
Con la victoria y la eliminatoria totalmente resueltas ante un rival que ya estaba entregado, era cuestión de tiempo la salida de Nández para la ovación final. A los 29 retumbó en la Bombonera el “uruguaaayo” por última vez para el ingreso de Eduardo Salvio.
El Toto lo terminó de sellar en la última de la noche, entrando por derecha tras el cambio de frente de Mac Allister y rematando fuerte al primer palo para cerrar la ficha estadística.
Con las clasificaciones de Boca y River a cuartos de final de la Libertadores, crecen las chances de que los eternos rivales vuelvan a verse las caras en una instancia decisiva en la competencia más importante del continente. Esta vez, sería en semifinales.
El Xeneize ahora se medirá en cuartos con Liga de Quito de Ecuador y el Millonario enfrentará a Cerro Porteño de Paraguay, ambos en las semanas del 20 y 27 de septiembre.
Para Boca, sería una pronta revancha tras la dolorosa derrota en la final del 2018. Para River, la chance de darle otro golpe al eterno rival y de agrandar su supremacía en los últimos años en el gran clásico.
Nández, adiós y ovación
El volante uruguayo Nahitan Nández jugó su último partido con la camiseta azul y oro, jugó bien y se retiró de la cancha ovacionado por el público.
El “uruguayo, uruguayo” retumbó varias veces en La Bombonera, en reconocimiento a un jugador que dio todo por la camiseta y continuará su carrera en el Cagliari de Italia.
Prometió volver más adelante a Boca.