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Así como sucede en diferentes ámbitos de la sociedad, las tradiciones y rituales vinculados a la muerte también se van modificando con el paso del tiempo. En Neuquén cada vez más personas optan por la cremación a la hora de despedir los restos de sus seres queridos. Muchas decididas por los familiares, otras por la misma persona fallecida en algún momento de su vida para aliviarle la carga emocional y también económica, administrativa y de mantenimiento a sus allegados, tras el inmenso dolor por su partida.
"Antes lo que primaba era la sepultura. En 2021, de un total de 1853 ingresos que se registraron en los cementerios de Neuquén Capital, 939 fueron cremaciones, 520 sepulturas, 383 nichos, 11 concesiones en mausoleos o bóvedas. En enero se realizaron 63 cremaciones sobre 127 ingresos y en febrero 53, sobre 103. Superó ampliamente las expectativas", manifestó -en diálogo con LMNeuquén- Miguel Martínez, subsecretario de Edificios Públicos y Automotores de la Municipalidad de Neuquén, al dar cuenta del fenómeno que viene superando en un más del 50 por ciento a los tradicionales entierros.
La tendencia se afianza en las capas más jóvenes de la sociedad, en comparación con los adultos mayores que quizás - en comparación- son más partidarios de mantener la costumbre de tener un espacio físico para visitar y rendirle tributo a un ser querido con flores y otras ofrendas.
"Hay gente joven que tiene que decidir sobre los restos de sus familiares y no tienen prejuicios respecto a la cremación. Saben que tienen un trámite mucho más rápido y simple. Se llevan las cenizas de su ser querido y no les queda ningún tipo de responsabilidad con el Estado en cuanto a sostener un nicho o la sepultura", manifestó Martínez al hablar de los motivos que llevan a optar por este tipo de propuesta, desestimando a su vez el factor económico como una de las principales factores.
Tras señalar que las llamadas "expensas" que se pagan en forma anual para el mantenimiento de los diferentes espacios "no es algo oneroso", recordó que la mayoría de los vecinos de Neuquén cuentan con los servicios de sepelios de la Cooperativa Calf que se hace cargo de los costos del mismos en el momento que se produce el deceso. "Así que lo económico no incide tanto eso en el momento de tomar la decisión", sostuvo.
El funcionario también se refirió a la influencia del COVID en la creciente adopción de esta modalidad, aunque aclaró que no es determinante. "Al principio se decía que los cuerpos debían cremarse por miedo al contagio. Luego se aclaró que una vez fallecida la persona el virus no permanecía, además de que se tomaban todos los resguardos sanitarios, correspondientes con el protocolo. Mientras pasó eso muchos decidieron cremar, pero yo creo que actualmente, más que con la pandemia, tiene que ver con lo cultural. Algunos prefieren tener las cenizas en una urna o llevarlas a un lugar determinado para esparcirlas. Creo que mucha gente va por ese lado. Incluso algunas personas de mayor edad prefieren tener la urna a tener que mantener un nicho o una sepultura", remarcó.
"También estuvo el mito de que en Neuquén no había lugar, algo que nunca pasó gracias a Dios. Hubo una demora lógica en un momento durante la pandemia, pero siempre hubo lugar", enfatizó. "La gente no quería tener a sus familiares en un depósito y eso también llevó a la decisión de la cremación", agregó siguiendo el hilo de su argumento.
Si bien Martínez subrayó que los costos de mantenimiento de nichos y sepulturas no son altos, contó que muchas personas se olvidan de pagarlos. En ese sentido, indicó que la cremación es concebida por muchos como una solución a este tipo de percances. "Es un tema para tener en la mente y la vida lleva a veces a tener que estar atentos a otras cuestiones y eso sucede. Muchas veces tenemos que sacar edictos por falta de pago", expresó.
A modo de comentario, el subsecretario municipal recordó que la cremación no excluye la tradición de ir un cementerio para reencontrarse con un espacio físico vinculado a la persona fallecida. "No es algo muy usual, pero existen nichos, tanto para restos óseos como para cenizas. Mucho no acceden porque no tienen conocimiento de que existen. Tienen un costo menor. Es algo que está y muy poca gente lo utiliza", indicó.
De acuerdo al cuadro tarifario de este año, el mantenimiento anual de sepulturas "mayores" y "menores", sale dos mil y mil cien pesos respectivamente. En tanto, los ataúdes en nicho tienen una expensa de 4.430 pesos, los nichos con urnas de restos óseos, 1240 pesos, al igual que los destinados a urnas cinerarias.
Menor impacto en el medio ambiente
Desde la óptica ecológica, la cremación de una persona fallecida tiene un efecto menos nocivo en el medio ambiente, que el entierro en un cementerio. El proceso de embalsamar un cuerpo para velarlo requiere grandes cantidades de sustancias tóxicas que eventualmente van a llegar a la tierra y que pueden contaminar fuentes subterráneas de agua. La cantidad de materiales como madera, cobre, bronce y concreto que se usa en las tumbas es gigantesco y también impacta en forma negativa. En ese sentido, la incineración se presenta como una opción más amigable -en comparación-, más allá de las emisiones de dióxido de carbono.
"En el cementerio central ya hace muchísimos años no hay sepultura en tierra, creo que tiene que ver con el suelo. Los que nacimos hace muchos años hemos visto como el agua corre. Creo que las napas siempre absorben terreno, por eso es buena la idea de dejar de sepultar o hacerlo en un lugar donde esté claro que no va a contaminar la napa, que es lo que se va a hacer en el tercer cementerio", dijo en alusión a la nueva necrópolis que se está construyendo en la zona de la meseta de Colonia Esperanza
"Los cuerpos tienen un tiempo estimado hasta la descomposición y si no hay un proceso planificado por parte de quienes administran los cementerios, es probable que llegue a haber contaminación. Nosotros estamos en ese proceso, en el Cementerio Central hay dos manzanas con sepulturas de los años 60' que próximamente van a estar parquizadas para proteger el suelo. Es una pequeña remediación que se hace para que ese verde ayude a la oxigenación", explicó para luego remarcar que la operación solo afecta la superficie de la tierra y no implica la remoción de tumbas.
Tendencia mundial
La cremación no solo crece en Neuquén, sino en otros puntos del país y del mundo. De acuerdo con la Asociación Nacional de Directores Funerarios (NFDA, por sus siglas en inglés), el número de incineraciones en los Estados Unidos ha aumentado significativamente en los últimos años. En el 2015, dicha modalidad superó la cantidad de entierros por primera vez en la historia.
La NFDA estima que para 2040 la tasa de cremaciones seguirá elevándose hasta un 78.4 por ciento, mientras las sepulturas caerán para llegar a un 16 por ciento.