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Con la cercanía del verano pueden llegar muchas preocupaciones en materia de salud y riesgos. Es sabido que se debe evitar el consumo excesivo de calorías, hidratarse más que en otras estaciones y evitar los golpes de calor… pero también extremar los cuidados para evitar los cálculos renales.
En esta época del año es común que se manifiesten con más frecuencia este tipo de dolencias, debido a las altas temperaturas, la humedad y la escasa hidratación, aumentando la pérdida de líquido en el organismo.
Según advierten los especialistas, esto provoca un aumento de la saturación de sales en la orina, la cual se concentra y hace que las sustancias que se eliminan se acumulen y formen cálculos, también llamados litiasis o piedras.
Una dolencia por la cual muchos directamente llegan a las Guardias a raíz de intensos dolores, se indicó.
Por eso, es importante prevenir, se destacó en el marco de la campaña +Salud, que lleva adelante la Legislatura de Neuquén, junto a LU5 AM600 y LMNeuquén.
Los cálculos renales son pequeños depósitos duros de sales y minerales que se forman cuando la orina se concentra. Los minerales se cristalizan y se adhieren formando piedras que, al ser evacuadas junto con la orina, pueden producir un cólico renal.
La causa más frecuente y principal factor de riesgo para la formación de cálculos renales durante el verano es la deshidratación.
Un cólico renal se manifiesta, principalmente, con un dolor intenso que suele comenzar en la región lumbar alta (en la espalda, a la altura de las últimas costillas) y que tiende a irradiarse hacia el abdomen con dirección al pubis, se precisó.
El dolor, de comienzo brusco y de gran intensidad, puede durar entre 30 minutos y una hora, pudiendo extenderse más tiempo y desaparecer de forma súbita.
Quien lo padece se muestra inquieto y puede tener náuseas, vómitos y diarrea como consecuencia del dolor.
En general, la edad más frecuente de presentación es entre los 20 y 50 años, pudiendo ocurrir en cualquier edad si existen antecedentes de este tipo de cuadros en la familia. Si un paciente ha tenido un cálculo renal, es posible que vuelva a presentarse otro en cualquier momento, ya que se trata de una enfermedad crónica.
La urgencia del cólico renal es el dolor, el cual se controla en la mayoría de los episodios con analgésicos colocados en forma intramuscular o endovenosa, situación supervisada siempre por un profesional.
Una señal a la que es importante prestarle atención es a la coloración de la orina, recomiendan los médicos. Cuando ésta es de color amarillo intenso puede representar un cuadro de deshidratación, siendo común este color luego de sudar en exceso por realizar actividad física o al no consumir la cantidad de líquido suficiente. Sin embargo, algunos medicamentos pueden ocasionar esta coloración al igual que la primera orina de la mañana.
En cambio, cuando la orina es prácticamente transparente quiere decir que nos encontramos sobrehidratados (puede suceder luego de tomar mucho líquido). La coloración normal es amarillo pálido, lo cual indica un correcto nivel de hidratación y un funcionamiento adecuado de nuestros riñones.
Los cálculos renales son depósitos duros de minerales y sales que se forman en el interior de los riñones. Se producen cuando la orina contiene más sustancias que generan cristales, como calcio, oxalato y ácido úrico, de lo que el líquido en la orina puede diluir.
Entre las enfermedades y afecciones que pueden aumentar el riesgo de tener cálculos renales se encuentran la enfermedad intestinal inflamatoria, la diarrea crónica, la acidosis tubular renal, las enfermedades hepáticas, la cistinuria, el hiperparatiroidismo y las infecciones en las vías urinarias.
(Fuente: MSAL Arg. y Mayo Clinic)