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Estoy mirando atento la patalla del simulador del voto electrónico para las próximas elecciones provinciales del 16 de abril. Mientras pienso qué caripelas hay y me preguntó por algunos de los nombres que figuran en las colectoras, y ni que hablar entre los consejeros escolares, voy haciendo la prueba de votar la lista completa e ir pasando por categorías, tal las dos opciones que estarán en las máquinas de aquel domingo, para el que faltan tres semanas.
Al medio tendremos el fin de semana largo de Semana Santa, uno de los más fuertes del año y para el que hay muchas expectativas en los centros turísticos de nuestra provincia.
Hablando de eso, aunque hace un par de años estoy viviendo por estas tierras patagónicas, recientemente tuvo la dicha de conocer el norte neuquino. Mientras las caripelas y las pancartas se pelean por ganar el mejor espacio para ser visualizados, la esencia norteña y la simpleza de su gente me encantó. Aún falta trabajo para la propuesta turística, pero se están dando importantes pasos según me contaron. El norte también existe. Y es una buena propuesta a recorrer en cualquier momento.
Pero retomando el tema con el que comenzamos a hablar, el de las elecciones, hay un discurso común por momentos que refiere a que “vienen por los recursos”, principalmente refiriéndose a la producción de Vaca Muerta. Sin lugar a dudas, la cuenca neuquina es una gran atracción.
Ya lo son las represas que generan la energía que se lleva el interconectado, aunque aquellos de la General Paz pagan mucho menos que nosotros. Y ni que hablar de la diferencia a la hora de pagar el boleto del colectivo. A Evo Morales por el litio le hicieron un golpe de Estado. Por acá, ensayan coaliciones.