La inflación acumulada y la fuerte demanda por la llegada constante de personas que se radican en la región terminaron de disparar los precios.
Hace apenas cinco años, los alquileres en Neuquén ya parecían caros. En 2021, un departamento de dos dormitorios en el centro costaba entre 37 mil y 60 mil pesos. Uno de un dormitorio oscilaba entre 23 mil y 30 mil. Las expensas podían sumar otros 3500 o hasta 12 mil pesos, dependiendo del edificio, según reflejaban informes de LMneuquén.
En ese momento, los operadores inmobiliarios advertían que el verdadero problema era la inflación: el alquiler quedaba congelado durante un año, pero el resto de los gastos seguían subiendo.
En 2026, un departamento de un monoambiente en zonas céntricas de Neuquén ya ronda entre 800 mil y un millón de pesos. Los departamentos de un dormitorio superan ampliamente el millón o el millón doscientos mil pesos. La suba impactó de lleno en los ingresos familiares y dejó a muchos inquilinos atrapados en una carrera imposible de seguir.
La explicación tiene varios factores, pero hay uno imposible de ignorar: la inflación acumulada. Entre 2021 y la actualidad, Argentina atravesó un período inflacionario muy fuerte. Los precios se multiplicaron varias veces y el mercado inmobiliario no quedó afuera. Así, los alquileres subieron aproximadamente 2.000 por ciento. Lo que hace cinco años parecía un alquiler altísimo, hoy apenas alcanzaría para pagar un almuerzo para dos personas en un local de comida rápida.
La comparación con productos cotidianos ayuda a entender mejor el golpe al bolsillo. En 2021, un alquiler de 37 mil pesos equivalía aproximadamente a 42 kilos de asado. Hoy, para cubrir un alquiler promedio en Neuquén hacen falta más de 110 kilos. Con el pan, la leche o el combustible ocurre algo parecido: los salarios aumentaron, pero siempre varios pasos detrás de los precios.
Paradójicamente, en 2021 todavía había departamentos vacíos. La pandemia había frenado la actividad petrolera, muchos estudiantes habían regresado a sus ciudades y algunos propietarios preferían cerrar las viviendas antes que afrontar gastos de mantenimiento o arriesgarse a contratos largos. Incluso había más oferta que demanda en algunos sectores de la ciudad.
“Hay propietarios que han cerrado los departamentos y no los alquilan. Los que tienen calefacción central prefieren tenerlos cerrados porque los gastos para reponer una caldera salen seis meses de alquiler. La diferencia entre los costos y la renta que deja un alquiler se redujo muchísimo”, advertía en aquel informe Guillermo Reybet, empresario inmobiliario.
Cinco años después, el escenario cambió completamente. La recuperación de Vaca Muerta, el crecimiento económico y la llegada constante de trabajadores de otras provincias generaron una presión enorme sobre el mercado inmobiliario. Hoy cuesta encontrar alquileres disponibles y, cuando aparecen, duran muy poco publicados.
El crecimiento demográfico de Neuquén se convirtió en otro de los factores que empuja la crisis habitacional como también ocurrió en otros momentos de la historia de la capital.
Según un informe elaborado por el COPADE publicado recientemente, la provincia ya ronda los 800 mil habitantes y se consolida como una de las regiones que más crece en toda la Argentina. La capital neuquina y la región Confluencia, como epicentro de esa gran explosión demográfica, concentra a la gran mayoría la población.
El secretario del organismo, Rubén Etcheverry, explicó que buena parte de ese aumento poblacional está vinculado al desarrollo de Vaca Muerta, la actividad turística y las nuevas oportunidades laborales que siguen atrayendo familias desde distintos puntos del país.
El dato tiene un impacto directo en el mercado inmobiliario, además de la demanda de servicios.
Cada mes llegan nuevos trabajadores, estudiantes y empresas que buscan instalarse en Neuquén, pero la construcción de viviendas no logra acompañar esa demanda tan fuerte y sostenida. De esta manera, las consecuencias son visibles: alquileres cada vez más caros, poca oferta y una competencia feroz por cualquier departamento disponible.
El fenómeno ya no se concentra sólo en la capital. Ciudades cercanas como Cipolletti, Centenario, Plottier, Añelo y San Patricio del Chañar también comenzaron a sufrir una fuerte presión sobre los alquileres, con valores que muchas veces sorprenden incluso a quienes llegan desde Buenos Aires u otras grandes ciudades del país.