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Una camioneta que circulaba sobre la calle Doctor Ramón destruyó casi por completo una vivienda al incrustarse en una de sus paredes, en la zona del comedor. La familia se salvó de milagro ya que apenas dos minutos antes se había ido del lugar. Ahora, piden ayuda para reconstruir la vivienda.
"Escuché una explosión y no veía nada. No entendía qué estaba pasando, pensé que había sido la garrafa", contó Jésica, mamá de un bebé de dos años y otro recién nacido. Terminaron de cenar y se fueron a la habitación en el momento justo, porque a los pocos segundos la camioneta se incrustó en el lugar y destruyó todo a su paso: juguetes, televisores, muebles, herramientas, sillas, platos. La casa está ubicada en Doctor Ramón y Colón.
"Fue un minuto. Veníamos entrando a la habitación cuando escuché la explosión. Del comedor a la habitación hay cinco pasos", señaló. Lo primero que hizo la mujer fue agarrar a sus hijos y, apenas con lo que tenían puesto, salieron de la casa por la puerta trasera, aún sin entender qué pasaba. "Pensé que se caía toda la casa porque la mitad ya no estaba", recordó la vecina.
Su marido había salido de la casa minutos antes y, cuando volvió, entró en estado de shock al ver la vivienda derrumbada. Según contó Jésica, el conductor del vehículo "estaba totalmente alcoholizado y no se podía mantener parado". Dice que, incluso, "tenía una botella de vino chorreando en la camioneta".
El comisario Juan Ibarra informó que no se pudo realizar el test de alcoholemia al hombre y que los motivos del accidente son materia de investigación. La camioneta, a la que se le reventó el airbag, fue retirada del lugar para realizarle las pericias.
Lo cierto es que el hecho, que fue una tragedia con suerte, despertó la ira de los vecinos y del marido de Jésica, quien terminó demorado por la Policía por "agredir al personal" ya que se encontraba con una crisis nerviosa y se negaba a que la camioneta fuera retirada del lugar. Entre todos, en medio de la furia por ver la vivienda hecha pedazos, golpearon al conductor, quien terminó con heridas internado en el hospital Bouquet Roldán.
Ahora el lugar está inhabitable y con peligro de derrumbe, por lo que tienen que construirla desde cero. Los vecinos colaboraron colocando maderas en el frente, ya que todo quedó al descubierto. "Hay que tirarla porque se viene abajo en cualquier momento, pero tampoco tenemos los recursos. Mi marido no tiene trabajo, justo agarró una changuita, pero yo tampoco trabajo y no tenemos para comprar ladrillos", contó la mujer.
Cualquier persona que quiera colaborar con la familia puede comunicarse al número 2996582922.