{# #} {# #}

ver más

Camoranesi lo rompió con una patada criminal, dejó el fútbol y hoy es fiscal

Javier Pizzo es un ex futbolista que en el mejor momento de su carrera sufrió un duro golpe. Pero no hay mal que por bien no venga.

Solo los fanáticos memoriosos del fútbol lo recuerdan. Javier Pizzo fue un lateral izquierdo al que en su mejor momento deportivo, Mauro Camoranesi le arruinó la carrera con una patada criminal. Lo rompió todo y lo obligó a ponerle punto final a su carrera. El ex defensor de Alvarado fue víctima de la brutal acción el 14 de agosto de 1994, una agresión a la que la Justicia consideró de “notoria torpeza, un exceso en la práctica del deporte, anormal y evitable”.

Como no hay mal que por bien no venga, así se terminó una carrera pero comenzó otra para Pizzo, quien concedió una entrevista al portal Infobae. “Como era consciente de la gravedad y del tiempo que me iba a llevar, aún estando internado ya comencé a estudiar más. Empecé a leer más, un poco porque también necesitaba desviar mi mente hacia otro objetivo. Se dio de forma casi natural. A partir de la lesión, en el término de un año y seis meses rendí 14 materias y me recibí. Hice casi la mitad de la carrera -que antes me hubiese llevado cuatro años y medio- entre septiembre del 94 y marzo del 96 y me convertí en abogado”.

Pizzo, como letrado, tomó su propia historia como un caso a plantear.

-Aplicaste lo estudiado a tu propio caso y fuiste a juicio contra Camoranesi. ¿Cómo fue ese largo proceso?

-Terminaba la carrera de Derecho y sentía que había una injusticia en lo que me había sucedido. No había redes sociales y me fui a la biblioteca del Colegio de Abogados de Mar del Plata a buscar casos precedentes: algo que en lo que en mi cabeza era una injusticia, tuviera jurisprudencia en los Tribunales. Encontré un fallo (Cotroneo) que es el precedente más inmediato a lo que me había sucedido. Un abogado, papá de una amiga, me dio el buen consejo de exponer mis afirmaciones en un expediente judicial. Sobre los tiempos de la justicia (Camoranesi fue sentenciado a pagar $200.000 en 2011) hubo muchas particularidades sobre el domicilio del demandado: notificarlo en otros países era muy difícil. Recién lo logramos cuando jugaba en Juventus. Esta sentencia fue confirmada tanto en Cámara como en la Corte de la provincia de Buenos Aires, lo que a mí me dejó tranquilidad. Tenía el aval de un video, creo que sin ese video hubiese sido muy difícil demostrarlo.

- ¿Qué significó estudiar en un momento tan difícil?

- Mi padre era un trabajador que hizo un gran esfuerzo para que mis hermanos y yo estudiáramos. Nos enseñó que el conocimiento da libertad. Hoy le inculco lo mismo a mis hijos: el conocimiento otorga la posibilidad de elegir, dentro de las circunstancias que nos toquen vivir. Siempre es bueno tener un conocimiento, cualquiera sea -un oficio, profesión, título universitario, terciario- para poder tener más libertad de elección. A la carrera de Derecho la tenía como una visión de futuro, lo que ocurre es que una vez sucedido el trauma me di cuenta de la gravedad. Tuve mucho acompañamiento de mi familia, amigos y estudiantes de esa época con los que habíamos hecho un gran grupo, lo que me ayudó. Por eso, aún estando internado, comencé a estudiar.

- ¿Anímicamente cómo lidiaste con la lesión? ¿Tuviste apoyo psicológico?

- Las caídas anímicas se pueden presentar y ser profundas. En mi caso no fue solamente la cuestión profesional de jugar al fútbol, sino que un hecho traumático produce un cambio vertiginoso, inmediato, y tenés que enfrentarte de pronto a una serie de operaciones o de limitaciones que hasta ese momento no tenías. Afecta en lo físico y en lo anímico en las perspectivas. Además de la contención, obviamente depende de los temperamentos y de cómo cada uno encare esa modificación sustancial de la vida. Creo que lo importante es hacer un diagnóstico con claridad y saber qué podemos hacer y qué no: opciones siempre tenemos. No tuve psicólogo, fue una decisión personal en ese momento pero creo que debería haberlo tenido. No es fácil verse frustrado en los objetivos debido a un trauma.

Lesion de Camoranesi - Pizzo

- ¿Cómo es quedar afuera del fútbol?

-El club Alvarado me acompañó económicamente. Pero el tiempo de las lesiones largas te va haciendo enfrentar a los meses, o al año, situaciones en las que la vida transcurre y una vez cerrado el contrato pasás a estar solo. Cuando ya no tenés vínculo con un club, el mundo sigue girando y vos seguís con el mismo problema: ahí es donde se debería apoyar a los clubes que no tienen un sostén cuando un jugador sufre una lesión grave. Los grandes clubes se nutren de jugadores que muchas veces provienen del amateurismo. En el fútbol los casos tan graves no suceden tan reiteradamente como podría ser, pero debería darse contención cuando ocurren. En su momento dialogué con gente del fútbol y considero que las transferencias de jugadores permitirían crear fondos sostenibles y solidarios para aquellos jóvenes que están en el interior del país -sobre todo- y que en el fútbol amateur no tienen la capacidad de solventar todo lo que conlleva una lesión grave. El trauma no es sólo para el lesionado, también para su familia.

image.png

Camoranesi, con la camiseta de la selección italiana.

Al fútbol no sólo se juega en la cancha. A los dirigentes, que se mueven en los escritorios, los había inquietado el reclamo motorizado por Pizzo, más allá de que su causa no era contra Aldosivi y estaba dirigida exclusivamente a su agresor. “Una de las cuestiones que se debatía en aquel momento desde el poder futbolístico era: ‘si esta situación le sale bien a Pizzo, sienta un precedente muy complicado porque vamos a tener que hacernos cargo de lesiones de muchos jugadores’. Y la verdad es que las cosas tienen que ser analizadas más detenidamente: no es muy habitual que un jugador le provoque una lesión muy grave a otro. Recibimos mensajes, no directamente, pero nos hacían saber de la preocupación que tenían. Más allá de eso, el que me conoce sabe que no hay ningún tipo de mensaje que pudiera cambiar mi convicción de que eso podía ayudar a otros jugadores”, advierte en el final de la nota que realizó el colega Matías Ruffet

Te puede interesar