Buenos Aires (Télam) > Los investigadores del crimen de Candela Rodríguez recolectaron cabellos y otras evidencias de tres casas allanadas en la localidad bonaerense de Villa Tesei, aunque en principio no hay indicios de que la nena haya estado secuestrada allí.
Por ahora no hay ninguna imputación contra los moradores de las viviendas, que fueron revisadas el viernes a la noche y hasta ayer a la madrugada por la Policía Científica luego de que dos testigos de identidad reservada declararon ayer ante el fiscal de la causa, Marcelo Tavolaro.
“Se secuestraron evidencias para analizar en laboratorio, entre ellos varios cabellos, y a partir de los resultados se resolverá si hay alguna responsabilidad de los moradores”, explicaron los voceros.
Una de las viviendas allanadas está ubicada en la calle Charrúas 1.081, de Villa Tesei, partido de Hurlingham, a 30 cuadras de la casa de la niña de 11 años y a sólo cinco del lugar donde fue encontrado el miércoles último su cadáver.
Los vecinos contaron que la casa es habitada por un carpintero de nombre Alfredo, de unos 50 años, y su esposa, y se mostraron sorprendidos por la diligencia judicial, ya que tienen un buen concepto del matrimonio y el hombre hasta participó de las marchas en reclamo por la aparición de Candela.
Por otro lado, las fuentes afirmaron que la investigación que lleva adelante el fiscal Tavolaro apunta a dos principales hipótesis: que a la niña la mataron para dejar un mensaje mafioso o por una deuda familiar, pero por ahora no hay nuevos testimonios o pruebas que refuercen alguna de ellas.
El fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, reiteró a la prensa que “hay una hipótesis que involucra desde el principio al entorno de la familia y al entorno colateral”.
“Al principio el padre negó todo. Pero después dijo que si esto era un vuelto para él es porque en San Martín le hicieron fama de ser buche de la Policía Federal, y que por culpa de él fueron a la cárcel narcos. Pero nada de esto está probado”, remarcó.
En cuanto al resultado de la autopsia, Nievas Woodgate volvió a poner énfasis en que durante los días que permaneció secuestrada “la nena estuvo alimentada, hidratada” y no la sedaron ni la ataron mientras estuvo con vida.
“El hecho de que la hayan tenido así, en buenas condiciones, puede tener un montón de orígenes, por ejemplo que quien la tuviese cautiva, le tuviese lástima. O que la hayan preservado para venderla a una red de trata de personas porque preservada sube el precio”, especuló.