Diego Capusotto, que hoy a las 22.30 regresa a la pantalla de la TV Pública con la novena temporada de Peter Capusotto y sus videos, advirtió que “la clave para cada regreso es poder seguir sorprendiendo y que el programa no se convierta en algo compulsivo”.
Esta nueva entrega de la creación en tándem del humorista y su histórico compañero, Pedro Saborido, se presenta nuevamente por su creador como un verdadero misterio que solo se develará al aire.
“Para mí, el ciclo funciona como un disco de alguien que te gusta y que saca temas nuevos, con otras cosas para decir y que a lo mejor son más interesantes que antes. Pero cuando escuchás a Frank Zappa, le escuchás la voz y decís ‘es Zappa’”, reflexionó el actor.
Capusotto se niega a dar adelantos de cómo serán las nuevas criaturas que poblarán de absurdo, sorna y ridiculez la ecléctica pantalla de la Televisión Pública.
“Lo único que puedo decir es que van a haber muchas cosas nuevas y que, de hecho, el primer programa estará hecho íntegramente con personajes inéditos que se nos ocurrieron con Pedro para este ciclo”, anticipó.
“Cada vez que nos reunimos para ver si empezamos una nueva temporada -contó- nunca aparecen los personajes ya hechos, sino los que están por venir. Y esa es la medida que nos estimula a seguir volviendo, porque sentimos que el ciclo todavía tiene cosas para decir”, explicó.
Aunque también, como antídoto para nostálgicos y seguidores fanáticos, sin dar precisiones, Capusotto resaltó que “aparecerán personajes de años pasados, que se hicieron pocas veces y todavía tienen cosas para decir”.
Es que precisamente ese es el termómetro para seguir dándole vida: “Siempre tratamos de evitar que se conviertan en un recurso fácil y dejen de sorprender. Sabemos hasta dónde podemos dar y cuándo el programa deja de ser nuestro porque intercede la mirada del otro. Ese es nuestro límite”.
En su juego
El envío, que tuvo una primera temporada en cable y que desde 2006 desembarcó en la TV Pública, fue merecedor de numerosas distinciones y, en el marco de ese camino, la dupla Capusotto-Saborido no se privó de nada: se burló de la vida supuestamente licenciosa de los músicos de rock, puso en jaque la verdadera cara de las familias “progre” argentinas, develó los mensajes sutilmente neonazis de la música pop y hasta presentó a un ídolo de la canción de filiación montonera.
“Siempre estamos instalando personajes que sean capaces de vivir las aventuras que nosotros no podemos vivir. Pero nuestro límite para el humor es que hay ideas que no nos causan gracia, no nos divierten o no nos dan la carcajada”, indicó el autor de Todo por 2 pesos.
Precisamente, Capusotto definió el resultado de sus creaciones como el fruto de “una aproximación al juego de cuando uno es chico”.
“Uno jugaba seriamente y reía seriamente de algo que solo existía ahí. Cada tanto, con Pedro nos aparece alguna idea o personaje que nos hace reír de esa manera y, para nosotros, es imprescindible que nos ocurra eso, y esa es casi nuestra única función en la vida”, detalló.
El límite es la confusión
“¿Cuáles son los límites morales o éticos?”, se repreguntó el humorista, y fue categórico en su respuesta: “Nunca la reflexión es ‘del horror y de la muerte no me río’, porque lo cierto es que siempre estamos riéndonos de eso. Generalmente está la tragedia puesta en el humor y el humor es una manera de enfrentar la tragedia”.
“Pero no existe un límite ético del tipo ‘de este tema prefiero no hablar’, sino que hay un cierto cuidado que tiene que ver más con lo elegante que con otra cosa; con ‘a lo mejor esto termina confundiendo’ y eso es a lo que le prestamos atención”, precisó.
“Por ejemplo -abundó-, si hacés un sketch de mujeres golpeadas pero que en realidad son minas que se golpean todo el tiempo en la calle o se pegan solas contra una columna a mí me causa gracia y, en realidad, estamos hablando de algo grave. A mí me causa gracia, pero quizás este tema genere algo de confusión”.
Y eso mismo lo dice alguien que generó un festival de risas personificando a Micky Vainilla, un cantante pop que canta a favor del racismo, la desigualdad y en contra de los pobres y los negros. “Ahí es donde entra la contradicción, porque se trata de un personaje nazi y no sé cuál de las dos cosas es más terrible”, deslizó.
“Micky Vainilla tiene más subtextos y es como si todos fuéramos más Micky Vainilla que un golpeador. Un tipo que caga a trompadas a una mina no sé si tiene una connotación todavía mucho más perversa. Lo de Micky es, en definitiva, una discusión política”, refirió el actor que comenzó su presencia televisiva en De la cabeza.