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Casi muere en un incendio y hoy salva vidas como bombera voluntaria

Yanina Soto relató el trágico episodio de su niñez que marcó su futura profesión. Busca eliminar prejuicios sobre los bomberos.

En la vida hay señales que marcan el camino de las personas. Desafortunadamente, muchas veces esas señales vienen cargadas de tristeza, dolor y desolación. Es ahí donde empieza a jugar la resiliencia de cada uno, de saber cómo arrancar de nuevo y reconvertir esas señales en algo positivo y valedero para sí mismo y para quienes los rodean.

Ese es el caso de Yanina Soto, una joven de Moquehue que siendo muy niña se enfrentó a una experiencia límite que puso en riesgo su vida. Allí, con su corta edad, se juró abrazar la profesión de bombero cuando fuera grande. Esa sería su forma de vivir la vida: ayudando a los demás.

“Tenía como 7 años cuando vivía en ese entonces con mi padre. Llevábamos una vida muy sufrida los dos. Recuerdo que vivíamos en una casilla de Vialidad que le habían prestado a mi papá en forma de caridad. Una mañana se tuvo que ir a trabajar (de guardia ambiental) y dejarme sola como cada día. Antes de irse me repetía: "No vas a tirar el mechero”. Era un garrafín de 5kg que usábamos de calefacción”, contó Yanina.

Más adelante agregó que “por torpeza propia de la edad lo tiré y se prendió fuego la frazada de la cama. Así, de a poco, se fue prendiendo todo lo que estaba adentro”. Yanina de pronto se encontró frente a su primera y dramática experiencia con el fuego. “Yo quedé en el medido, aterrada y con mucho calor, por cosas del destino y por la gracia de Dios mi papá regresó a buscar una campera de cuero negra y entró a la casilla sin miedo entre todas las llamas a me cubrió con su campera y logró salvar mi vida”, dijo con emoción y tremendo orgullo por su padre Waldo Antonio Soto.

El fuego comenzó a marcar su vocación

“Fueron segundos que parecían una eternidad”, es el cruel recuerdo de Yanina de aquel momento clave en su existencia. Esa situación impactó de lleno en su vida y que ella interpretó como una señal. Así nació una pasión que hoy comparte con otros tres compañeros en el destacamento de Bomberos de Moquehue. “Desde los 7 años empecé a soñar con ser bombero, a pensar en salvar vidas y bienes y lo más importante, en llevar alivio en ese momento de tanta angustia a las personas”, dijo la joven.

Por la intensa pasión que siente por su profesión, además de la capacitación propia de la formación de Bomberos se ha capacitado en otras especialidades como primeros auxilios y RCP. Esos conocimientos. si bien los aplica en los procedimientos que le ha tocado participar, también le son útiles en la vida cotidiana de su hogar.

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“Tengo 3 hijos y uno de ellos tiene una discapacidad, lo que implica que muchas veces se me ahogue con comida y la Maniobra de Heimlich es la salvación. Por eso siempre les insisto a las personas que es muy importante capacitarse. Nunca se sabe cuándo puede ser el momento de salvar una vida”, comentó.

Yanina aseguró que Moquehue, un paraje donde viven aproximadamente 500 personas, es su lugar en el mundo. “Este lugar es mi casa, aquí está mi gente. Así que ser bombero de este paraje y estar para ellos cuando nos necesitan, o cuando se les derrumba en ese momento su mundo, es muy gratificante para cada uno de nosotros darles una mano y nuestro mejor servicio”, afirmó.

Locutora de radio y madre dedicada

Además de cumplir su rol de bombera, la joven de 33 años también incursiona en los medios de comunicación. Desde hace un tiempo cumple funciones como locutora en la radio FM Municipal 89.3 de Villa Pehuenia-Moquehue.En cuanto a la radi,o es un trabajo municipal de la villa, también pensada para trabajar en mi paraje ya que es necesarios informar y acompañar a esas personas que están trabajando y a todas las madres amas de casa. Mi intención es llevar alegría a cada oyente de la radio”, dijo.

Sin embargo remarcó que “si tocara salir con bomberos justo cuando estoy trabajando, igual se sale lo más rápido posible y dejo todo lo que estoy haciendo”. Cada vez que emprende un nuevo servicio con sus compañeros, eleva una oración al cielo: “pidiendo primeramente a Dios que nos cuide y nos permita volver y segundo que no tengamos victimas ya que lo material se recupera”, afirmó.

En otro párrafo de sus palabras, contó que “soy madre de 3 niños y estoy terminando mi secundario ya que por cosas de la vida había abandonado. Trabajo en la radio y en temporadas de changa hago lo que salga”.

Yanina se declaró también amante del fútbol, un deporte que considera su favorito y que practica habitualmente. “Además estoy a cargo de un taller municipal de fútbol en Moquehue y entreno a casi 20 chicos de entre 7 y 12 años, los cuales se llaman Los Pumas. Me gusta mucho lo que hago”, detalló.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, dejó bien en claro el lugar que ocupa su profesión en la vida: “Soy Bombero las 24 horas y los 365 días del año”.

El dolor de la incomprensión

Yanina se mostró agradecida por el acompañamiento de la comunidad de la villa turística, pero en sus redes sociales hizo valer ese principio que dice que las malas también se cuentan. Por esta razón, efectuó una publicación apenas llegada de cumplir los servicios y lo acompañó con una elocuente fotografía de las huellas que había dejado el fuego en su rostro y en su equipo estructural.

“Mi posteo en Facebook lo hice más que nada por esos comentarios que algunas personas hacen y me toca escuchar, y entre ellos el famoso dicho y mal dicho por supuesto: "más tarde que los Bomberos" molesta y duele mucho. Esas ofensas lastiman porque no razonan que detrás de cada uno de nosotros hay familias y amigos que también sufren”, dijo.

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Agregó que “también detrás nuestro está el futuro. Están esos niños que se ilusionan y que se alegran al ver un camión de Bomberos. Hay que tener en cuenta que quizás esos niños, como yo lo fui en algún momento, quisieran más adelante formar parte de la familia bomberil y con esos comentarios negativos dudo que se animen”.

También sostuvo que “ser bombero implica mucha disciplina y saber que estás siempre más pendiente de los demás que de tu propia vida. Por eso pido respeto y empatía por el trabajo voluntario que desarrollamos”.

Dos servicios que mostraron su entrega y dedicación

En la noche del último sábado se recibió un llamado en la guardia de Bomberos a raíz de un incendio que estaba en proceso en las cercanías de la Delegación Municipal de Moquehue. Rápidamente, acudió una dotación de bomberos del Destacamento del paraje.

Es así que se logró controlar y apagar un sector de ramas acumuladas que se habían prendido fuego en inmediaciones de la repartición comunal, poniendo a salvo un tanque de agua también. Ya en el mañana del domingo, una dotación de la Central 20 en Villa Pehuenia acudió a sofocar un principio de incendio en Complejo “Bahía Rosedal”.

Al llegar al lugar constataron que se trataba de un principio de incendio forestal, en apariencia por brasas encendidas en una de las parrillas utilizadas. La misma había sido trasladada a un lugar no habilitado cerca de los arbustos lo que habría originado el foco de incendio que los Bomberos pudieron controlar, apagar y evitar su propagación.

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