Hacía 21 años que en el país no había un brote de esta enfermedad y explican qué precauciones tener.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación emitieron una alerta sanitaria tras detectarse un brote de una bacteria que se transmite a través del consumo de alimentos contaminados. El foco de preocupación aumentó luego de que se comenzara a investigar el fallecimiento de una persona presuntamente vinculado a esta infección.
Mientras se llevan a cabo los estudios epidemiológicos, se recomienda extremar las medidas de higiene en la manipulación y preparación de alimentos.
La Gerencia de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires notificó al sistema nacional de vigilancia un brote de fiebre tifoidea, que produce intensos cuadros febriles y gastrointestinales. El brote, ratificado en el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) que se acaba de publicar, afectó a vecinos de Ciudadela y varios de ellos fueron internados en dos hospitales porteños.
Hacía 21 años que en el país no se registraba un brote de fiebre tifoidea, que se transmite por alimentos y agua contaminados. En cinco casos se confirmó por laboratorio la bacteria Salmonella Typhi.
“La presentación clínica ha sido muy variada entre los casos, requiriendo algunos pacientes internación por compromiso sistémico y otros, atención médica ambulatoria”, explica el BEN.
Investigan el caso de un paciente asistido en una clínica privada de la provincia de Buenos Aires, que murió el 17 de abril y es familiar de dos infectados. La edad de los contagiados va de 6 a 53 años, y 7 son varones. “La investigación se encuentra en curso y se están realizando entrevistas dirigidas a convivientes y familiares de los casos”, agrega el BEN.
El primer paciente con síntomas consultó al sistema de salud el 9 de marzo. Tenía fiebre, dolor abdominal, diarrea persistente y un cuadro de deshidratación que requirió internación. El último caso notificado comenzó con síntomas el 20 de abril y consultó 48 horas después en un hospital público de la Ciudad. Se presentó con fiebre, hepatoesplenomegalia -agrandamiento del hígado y el bazo-, dolor abdominal, diarrea, náuseas y vómitos. Actualmente, cuatro de los pacientes permanecen internados, con evolución clínica favorable. A los no hospitalizados se les indicó tratamiento con antibiótico.
Según informaron las autoridades, los casos ocurrieron en dos edificios. En el que comenzó el brote, entre fines de enero y principios de febrero hubo un corte de suministro de agua durante unas dos semanas, por lo que se sospecha que ésa puede haber sido la fuente de contaminación: ambos edificios se abastecen de un mismo tanque provisto con agua de pozo.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación dieron las siguientes pautas: