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Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

Desde las 15 horas se da el punto más esperado de la misión- que lleva cuatro tripulantes-, y una prueba crítica en pleno espacio profundo.

Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

Aproximadamente a la 1:57 pm ET (14.57 de Buenos Aires), batieron el récord, reportó la cadena NBC.

“El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

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El astronauta canadiense Jeremy Hansen envió un mensaje especial en respuesta: “Al superar la mayor distancia que los humanos jamás hayan recorrido desde el planeta Tierra, lo hacemos honrando los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana”, declaró Hansen.

“Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de vuelta a todo lo que apreciamos, pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a que se aseguren de que este récord no sea efímero”, agregó.

No va a alunizar. Su misión es rodear el satélite y volver, para probar que la nave, los sistemas y la tripulación pueden operar con seguridad en el espacio profundo.

La cara oculta de la Luna

La cápsula Orion de la misión Artemis II de la NASA ingresó este lunes en la órbita lunar y atravesó una de las etapas más delicadas del viaje al pasar por la cara oculta de la Luna.

Durante aproximadamente 40 minutos, la nave pierde completamente la comunicación con la Tierra, ya que el propio satélite bloquea las señales de radio, en un momento clave de la travesía.

En ese lapso la tripulación aprovechó para observar en detalle la región de la Luna que no es visible desde nuestro planeta.

Este fenómeno se debe a la rotación sincrónica del satélite sobre su propio eje, que hace que siempre muestre la misma cara hacia la Tierra, mientras que la otra permanece oculta para los observadores terrestres.

El estudio de esta zona solo es posible mediante telescopios, satélites o misiones espaciales, como Artemis II, que permiten analizar características del terreno lunar que no pueden observarse desde la superficie terrestre.

Luna Artemis

Artemis II alcanza una distancia récord para la exploración humana y aporta datos inéditos sobre la cara oculta de la Luna

Preparación técnica y observación en condiciones extremas

Dentro de la cápsula Orión, el espacio reducido obligó a una coordinación precisa. Los astronautas ensayaron durante días el uso de cámaras con distintos lentes, preparados para capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz. La variación del ángulo solar modifica por completo la percepción del relieve lunar.

Si la luz incide de forma lateral, las sombras largas resaltan cráteres y formaciones. Si el Sol se encuentra alto, la superficie se vuelve más plana visualmente, con menos contraste. Esta incertidumbre obliga a tomar decisiones en tiempo real.

Embed - NASA's Artemis II Live Views from Orion

Entre los objetivos principales aparecen estructuras como la cuenca Orientale y cráteres como Pierazzo y Ohm. Estas formaciones, apenas visibles desde telescopios terrestres, podrán ser registradas en detalle por primera vez desde una misión tripulada.

La Luna, vista desde la nave, tendrá el tamaño aparente de una pelota de básquet. Esa perspectiva permite combinar una visión global con capturas específicas de alta resolución, lo que amplía el valor científico del material obtenido.

Sin contacto con la Tierra: una prueba clave

Uno de los momentos más críticos ocurre durante el paso por la cara oculta. Durante 50 minutos, la nave pierde comunicación con la Tierra. Este silencio no es un problema, sino una prueba esencial para validar sistemas autónomos.

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En ese lapso, la tripulación registra observaciones, toma imágenes y anota detalles sin asistencia desde el centro de control. Esta capacidad resulta fundamental para futuras misiones, especialmente aquellas que apunten a destinos más lejanos como Marte.

Además de las imágenes, los astronautas buscan observar fenómenos como el comportamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras. Estos datos pueden resultar clave para el diseño de futuras bases en la superficie del satélite.

La misión también incorpora una trayectoria denominada “free-return”, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas. Este diseño mejora la seguridad y retoma principios utilizados en la era Apolo, adaptados a tecnología actual.

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Artemis II marca el regreso de misiones tripuladas al entorno lunar y pone a prueba sistemas clave para futuras expediciones a Marte

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