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La clasificación de los vínculos amorosos se ha ampliado en la actualidad. Qué dicen los últimos estudios al respecto.
Las relaciones monogámicas han sido las más tradicionales desde que se empezaron a catalogar los vínculos. Sin embargo, en el último tiempo han aparecido nuevas, principalmente vinculadas a la lucha de las personas LGTBIQ+. A esto se le suma la hipercomunicación potenciada por la tecnología, algo que podría poner en crisis la sexualidad en las nuevas generaciones.
Con el paso del tiempo, las relaciones sexoafectivas han ido evolucionando y se modificaron los códigos, los límites y la comunicación entre las personas. Esto llegó de la mano de las redes sociales y las aplicaciones de citas, potenciadas exponencialmente en la época de la pandemia por el coronavirus.
Al poder comunicarse de forma online y no tener la necesidad de afrontar las primeras charlas en persona, cada vez se ha vuelto más común el retraimiento y desconexión a la hora de construir un vínculo amoroso. Los más chicos tienen menos herramientas para conectarse, sumado a que se han vuelto más selectivos al momento de elegir con quién conversar.
El cambio también fue generacional, ya que hace un par de décadas era más habitual ver a jóvenes de 25 años con un proyecto familiar armado, una pareja estable casada y una vivienda propia para poder formar la familia. No obstante, la crisis económica actual y el cambio de paradigma a la hora de vincularse han retrasado este tipo de decisiones.
Siguiendo esta línea, los adolescentes empezaron a poner por delante su carrera profesional y el objetivo de independizarse económicamente de forma individual, lo que retrasa la formación de parejas, y mucho más el matrimonio.
Hay varios estudios que han confirmado este retraso en los vínculos sexoafectivos: el grupo de medios Vice realizó una investigación con 500 participantes de Reino Unido y Estados Unidos (en su mayoría generación Z, millennials y algunos de la generación X) para saber quiénes estaban dispuestos a comprometerse. De ellos, apenas 1 de cada 10 se consideraban listos y dispuestos a hacerlo.
Por su parte, un estudio de la Universidad de San Diego y publicado en la revista científica Archives of Sexual Behavior certificó que los milenials tiene menos relaciones sexuales que los de la generación X.
Se estudió la respuesta de 26.707 personas estadounidenses encuestadas, con un 15% de los jóvenes en un rango de edad de entre 20 y 24 años que aseguraron no haber tenido ninguna pareja sexual desde los 18 en adelante.