Una especialista precisó cuál es la manera más sana de comer huevos. ¿Cocidos? ¿Hervidos? ¿Revueltos? Aquí te damos la respuesta.
Según lo señalan diversos nutricionistas, se considera seguro y beneficioso el consumo de hasta siete huevos por semana, lo que equivale a aproximadamente un huevo diario. Recientemente, una especialista precisó cuál es la manera más sana de comer huevos. ¿Cocidos? ¿Hervidos? ¿Revueltos?
Más allá de ser ricos en proteínas, los huevos funcionan en la cocina como uno de los ingredientes más versátiles. De hecho, suelen ser el componente principal de múltiples platos dulces y salados, y una parte imprescindible en muchos otros debido a su propiedad aglutinante. Aquí te contamos de qué manera cocinar los huevos para aprovechar todos sus nutrientes.
La manera más sana de comer los huevos es hirviéndolos-escalfados o poché-. La dietista Raquel Frías afirmó que este es el modo más saludable de comer los huevos en términos de optimizar la nutrición y minimizar los inconvenientes.
Lo cierto es que una de las principales ventajas del huevo hervido es que no necesita aceite, manteca ni otros tipos de grasa para su cocción. Por el contrario, al freír o revolver un huevo, suele agregarse algún tipo de materia grasa que incrementa el contenido calórico del plato y afecta la calidad nutricional final, especialmente si se utilizan aceites reutilizados o grasas saturadas.
En cambio, al hervir el huevo en agua, la temperatura se mantiene estable y controlada, lo que ayuda a preservar mejor vitaminas y minerales.
En relación a la segunda opción como la más saludable a la hora de ingerir huevos, Frías añadió que en un puesto muy similar al huevo hervido aparece el huevo pasado por agua.
Asimismo, apuntó que “el huevo frito quedaría claramente en la última posición. Aunque delicioso, el alto contenido de grasa absorbida durante la fritura lo convierte en la opción menos saludable para un consumo diario, aumentando significativamente su valor calórico".
El huevo hervido se consume cocido sin cáscara en agua caliente (hervido o escalfado) o con cáscara por un tiempo breve (pasado por agua), resultando en una clara cocida y una yema líquida.
Entre otros, podemos mencionar los siguientes beneficios para el organismo:
El huevo aporta vitaminas fundamentales como la A, D, E y varias del complejo B, entre ellas la B12, clave para el sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. En la yema se encuentran minerales como hierro, fósforo y zinc, esenciales para múltiples funciones del organismo. Otro de los nutrientes destacados es la colina, un compuesto esencial para la salud cerebral y la memoria. Además, contiene antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, asociados al cuidado de la salud visual.
Contrario a la creencia popular, su consumo moderado no representa un problema para la mayoría de las personas en relación con el colesterol. Asimismo, el huevo se puede incorporar en las comidas a lo largo del día
El huevo hervido puede consumirse en prácticamente cualquier comida del día. En el desayuno, representa una excelente opción para comenzar la jornada con una dosis adecuada de proteínas. Acompañado de frutas, pan integral o palta, brinda saciedad y energía sostenida.