El salario de los astronautas de la NASA genera curiosidad. El monto anual varía según la experiencia, el rango y la cantidad de misiones realizadas en el espacio.
El sueldo de un astronauta de la NASA está determinado por la escala salarial federal de Estados Unidos conocida como General Schedule (GS), un sistema que clasifica a los profesionales altamente calificados del gobierno. En este esquema, los astronautas se ubican entre los niveles GS-11 y GS-14, lo que establece una amplia franja salarial según su trayectoria y formación.
En 2025, un astronauta ganaba entre 66 mil y más de 152 mil dólares anuales. La diferencia depende de la experiencia, el rango alcanzado dentro del programa espacial y la participación en misiones.
Además del sueldo base, los astronautas reciben beneficios similares a los de otros empleados federales de Estados Unidos:
En cuanto a los incentivos por misiones, la compensación extra por estar en el espacio es limitada: se trata de un adicional diario relativamente bajo durante misiones prolongadas, ya que la mayor parte del ingreso proviene del salario anual.
El sistema salarial GS está diseñado para profesionales con formación técnica avanzada, experiencia en ingeniería, ciencias o aviación, lo que explica los altos sueldos. Convertirse en astronauta de la NASA implica años de preparación, entrenamiento físico y académico, además de superar procesos de selección extremadamente competitivos.
En este contexto, aunque el salario puede superar los 150 mil dólares anuales, la remuneración responde al nivel de riesgo, responsabilidad y especialización que requiere viajar y trabajar en el espacio.
Este son los astronautas de Artemis II cuya misión busca allanar el camino para futuros alunizajes:
Es el jefe de la misión es un viudo, veterano de la Marina estadounidense con 27 años de servicio, piloto, padre, ingeniero y nacido en Baltimore.
Estudió el grado de Ingeniería Informática y de Sistemas en el Instituto Politécnico Rensselaer de Troy, Nueva York, y un máster en Ingeniería de Sistemas en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.
Wiseman, de 50 años, se desempeñaba como jefe de astronautas de la NASA cuando le pidieron, hace tres años, que liderara el primer viaje lunar de la humanidad desde 1972. La muerte de su esposa, Carroll, por cáncer en 2020, lo hizo dudar.
En 2014, pasó más de cinco meses en la Estación Espacial Internacional, y sus dos hijas adolescentes, especialmente la mayor, tenían “cero interés” en que volviera a despegar.
“Lo hablamos y dije: ‘Miren, de todas las personas en el planeta Tierra ahora mismo, hay cuatro que están en posición de ir a volar alrededor de la Luna’”, relató. “No puedo decir que no a esa oportunidad”, sostuvo.
Al día siguiente, lo esperaban panecillos caseros con forma de luna, junto con el apoyo de sus hijas. La parte más dura no es dejarlas, sino “el estrés que les estoy imponiendo”.
Glover, uno de los pocos astronautas negros de la NASA, ve su presencia en la misión como “una fuerza para el bien”.
El capitán de la Marina de 49 años y expiloto de combate, originario de Pomona, California, tiene por costumbre escuchar “Whitey on the Moon” (“Un blanquito en la Luna”), de Gil Scott-Heron, y “Make Me Wanna Holler” (“Haz que quiera gritar”), de Marvin Gaye, de la era de Apolo, dominada por blancos.
“Los escucho para tener perspectiva”, comentó. “Captura lo que hicimos bien, lo que hicimos mal”, agregó.
La posibilidad de ofrecer esperanza a otros ahora es “una bendición increíble y un privilegio”. Pese a tener ya un vuelo espacial en su historial -una misión temprana de tripulación de SpaceX a la Estación Espacial Internacional-, se encuentra en un terreno personal nuevo. Sus cuatro hijas están entre el final de la adolescencia y los veintitantos, “y dedico tanto tiempo y reflexión a prepararlas como la NASA dedica a prepararme a mí”.
Está totalmente concentrado en correr “nuestra mejor carrera para poder pasar la estafeta al siguiente tramo”: una misión de práctica de acoplamiento en 2027 en órbita alrededor de la Tierra entre una cápsula tripulada Orion y uno o dos módulos de alunizaje. El crucial alunizaje vendría después, en 2028, con otro grupo de astronautas.
La última vez que Koch despegó hacia el espacio, estuvo fuera casi un año, así que no se inquieta por un viaje rápido de ida y vuelta a la Luna.
La ingeniera eléctrica de 47 años, originaria de Jacksonville, Carolina del Norte, tiene el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer: 328 días. Participó en la primera caminata espacial integrada solo por mujeres durante su prolongada estancia en la estación espacial en 2019.
Más que sobre cualquier persona en particular, tal como consideró, “se trata de celebrar el hecho de que hemos llegado a este punto de la historia” en el que las mujeres pueden volar a la Luna.
Antes de que la NASA la convocara, Koch pasó un año en una estación de investigación del Polo Sur. Entre eso y su etapa en el espacio, siente que ha “inmunizado” a la mayor parte de su familia y amigos.
“Hasta ahora, no he notado demasiados nervios en la gente. Tal vez mi perra, pero la he tranquilizado diciéndole que son solo 10 días. No va a ser tan largo como la última vez”, señaló. La perra rescatada por ella y su esposo se llama Sadie Lou.
El piloto de combate y físico canadiense hace su debut espacial, bastante estresante, pero además actúa como el primer emisario de su país ante la Luna.
“Quizá soy ingenuo, pero no siento mucha presión personal”, aseveró.
Hansen, de 50 años, creció en una granja cerca de London, Ontario, antes de mudarse a Ingersoll y seguir una carrera como piloto. La Agencia Espacial Canadiense lo seleccionó como astronauta en 2009, y fue nombrado integrante de la tripulación de Artemis en 2023.
Solo ahora se da cuenta de cuánto esfuerzo requirió enviar hombres a la Luna durante el programa Apolo.
“Cuando salgo y miro la Luna ahora, se ve y se siente un poco más lejos de lo que solía estar”, expresó. “Ahora entiendo en los detalles cuánto más difícil es de lo que pensaba cuando veía videos”.
Los peligros siguen al acecho, algo que ha compartido con su hijo en edad universitaria y sus hijas gemelas. “El resultado más probable es que regresemos a salvo. Existe la posibilidad de que no, y ustedes podrán seguir adelante con su vida incluso si eso ocurre”, les aseguró.