Desde las 15 horas se da el punto más esperado de la misión- que lleva cuatro tripulantes-, y una prueba crítica en pleno espacio profundo.
La tripulación de la misión Artemis II batió este lunes el récord de la mayor distancia de la Tierra a la que llegaron seres humanos, al superar el hito logrado por el cohete Apolo 13 en abril de 1970, indicó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).
El módulo que transporta a los cuatro astronautas de la misión Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros).
En el sexto día de vuelo de la misión Artemis II alcanzará un momento histórico en la exploración espacial tripulada. La cápsula Orión, con cuatro astronautas a bordo, se prepara para atravesar la cara oculta de la Luna y registrar imágenes de regiones que ningún ser humano observó directamente.
El punto de inflexión está previsto para alrededor de las 19 horas de Argentina (22 GMT), cuando la nave realice su acercamiento más importante y se interne en la región lunar invisible desde la Tierra.
Cerca de las 16, comenzó el período de observación de siete horas, durante el cual la tripulación podrá observar tanto el lado cercano como el lado oculto de la Luna.
Debido a que el espacio en las ventanas de la nave espacial es limitado, la tripulación se dividirá en parejas: dos integrantes observarán por turnos durante períodos de entre 55 y 85 minutos, mientras que la otra pareja realiza ejercicios físicos o completa otras tareas.
Se trata de un instante cargado de expectativa científica y simbólica, que vuelve a poner a la humanidad en una posición activa frente al espacio profundo.
No va a alunizar. Su misión es rodear el satélite y volver, para probar que la nave, los sistemas y la tripulación pueden operar con seguridad en el espacio profundo.
19:41hs: El Centro de Control de Misiones prevé perder temporalmente la comunicación con la tripulación de Artemis II a medida que la nave espacial Orion pase por detrás de la Luna.
20hs: Se dará la aproximación máxima de los astronautas a la Luna, y alcanzarán su mayor distancia con respecto a la Tierra. Podrían ser los primeros seres humanos en observar a simple vista algunas regiones del lado oculto de la Luna. Durante este momento, la tripulación de Artemis II alcanzará su distancia máxima de la Tierra en toda la misión.
20:21hs: Se espera que el Centro de Control de Misiones de la NASA, ubicado en el Centro Espacial Johnson, en Houston, restablezca la comunicación con la tripulación de Artemis II.
21:36hs: La nave espacial Orion entra en un período en el que la Luna eclipsa el Sol.
22:35hs: Finaliza el período de observación del Artemis II Moon Fly. La tripulación comenzará a transferir las imágenes a la Tierra.
El punto más cercano a la Luna será de aproximadamente 6.500 kilómetros, una distancia que permite una observación detallada sin entrar en órbita. Este equilibrio entre cercanía y seguridad forma parte de una estrategia cuidadosamente diseñada.
Este lunes, alrededor de las 18 horas EDT de Florida y 22 GMT (19 hs de Argentina, 17 de Colombia y Perú, 16 de México) la cápsula Orión, con los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se convertirá en la primera nave tripulada en más de 53 años en atravesar la región lunar invisible desde la Tierra, realizando observaciones directas y registrando imágenes de zonas nunca antes vistas por el ser humano.
Dentro de la cápsula Orión, el espacio reducido obliga a una coordinación precisa. Los astronautas ensayaron durante días el uso de cámaras con distintos lentes, preparados para capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz. La variación del ángulo solar modifica por completo la percepción del relieve lunar.
Si la luz incide de forma lateral, las sombras largas resaltan cráteres y formaciones. Si el Sol se encuentra alto, la superficie se vuelve más plana visualmente, con menos contraste. Esta incertidumbre obliga a tomar decisiones en tiempo real.
Entre los objetivos principales aparecen estructuras como la cuenca Orientale y cráteres como Pierazzo y Ohm. Estas formaciones, apenas visibles desde telescopios terrestres, podrán ser registradas en detalle por primera vez desde una misión tripulada.
La Luna, vista desde la nave, tendrá el tamaño aparente de una pelota de básquet. Esa perspectiva permite combinar una visión global con capturas específicas de alta resolución, lo que amplía el valor científico del material obtenido.
Uno de los momentos más críticos ocurre durante el paso por la cara oculta. Durante 50 minutos, la nave pierde comunicación con la Tierra. Este silencio no es un problema, sino una prueba esencial para validar sistemas autónomos.
En ese lapso, la tripulación registra observaciones, toma imágenes y anota detalles sin asistencia desde el centro de control. Esta capacidad resulta fundamental para futuras misiones, especialmente aquellas que apunten a destinos más lejanos como Marte.
Además de las imágenes, los astronautas buscan observar fenómenos como el comportamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras. Estos datos pueden resultar clave para el diseño de futuras bases en la superficie del satélite.
La misión también incorpora una trayectoria denominada “free-return”, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas. Este diseño mejora la seguridad y retoma principios utilizados en la era Apolo, adaptados a tecnología actual.