El objeto fue diseñado por un pequeño de 8 años y actúa como indicador de microgravedad. Además, transporta millones de nombres de personas.
La misión Artemis II de la NASA lleva a bordo un objeto que combina divulgación científica y función operativa: el peluche “Rise”, diseñado por un niño de ocho años y seleccionado en un concurso internacional.
El juguete fue creado por Lucas Ye, un estudiante de Mountain View, California, cuya propuesta se impuso entre más de 2.600 diseños enviados desde unos 50 países, de acuerdo con datos oficiales de la agencia.
“Rise” tiene forma de Luna, presenta una cara sonriente y lleva una gorra con la imagen de la Tierra. Su estética remite a la histórica fotografía Earthrise, captada durante la misión Apolo 8, uno de los hitos visuales de la exploración espacial.
Qué función cumple dentro de la nave
Más allá de su diseño, el peluche cumple un rol específico dentro de la cápsula Orion: actúa como indicador de microgravedad, conocido en la jerga técnica como “zero gravity indicator”.
Durante el lanzamiento, el objeto permanece sujeto en la cabina. Una vez que la nave alcanza el entorno de ingravidez, el peluche se libera y comienza a flotar. Ese movimiento es la señal inmediata para la tripulación de que han ingresado en condiciones de microgravedad, sin necesidad de recurrir a instrumentos.
Se trata de un recurso visual simple, pero efectivo, que se utiliza desde los inicios de los vuelos tripulados. La práctica se remonta a la misión Vostok 1 en 1961, cuando Yuri Gagarin llevó un objeto similar para verificar el mismo fenómeno.
Cinco millones de nombres a bordo
Además de su función técnica, “Rise” incorpora un componente simbólico. En su interior transporta una tarjeta de memoria con 5.647.889 nombres enviados por ciudadanos de todo el mundo, que participan de manera virtual en la misión.
La astronauta Christina Koch, integrante de la tripulación, destacó que este tipo de iniciativas busca conectar al público con la exploración espacial y reforzar el vínculo entre las misiones actuales y el legado histórico del programa Apolo.
Ciencia y divulgación
El uso de indicadores de microgravedad sintetiza dos dimensiones del programa Artemis program: por un lado, la necesidad de validar condiciones físicas en vuelo; por otro, la intención de acercar la experiencia espacial a la sociedad.
En ese marco, “Rise” se suma como un elemento que, sin complejidad tecnológica, cumple una función precisa dentro de la misión y, al mismo tiempo, introduce un componente educativo y participativo en un vuelo que marca el regreso de astronautas a la órbita lunar después de más de cinco décadas.
Por qué Artemis II no aterrizará en la Luna
La misión Artemis II representa el primer vuelo tripulado hacia la órbita lunar desde 1972. A bordo de la nave Orion, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen realizarán un viaje de aproximadamente diez días que incluye un sobrevuelo de la Luna y múltiples maniobras técnicas.
A diferencia de las misiones del programa Apolo, esta expedición no contempla el descenso a la superficie lunar. El objetivo es validar sistemas críticos antes de un alunizaje previsto para misiones posteriores.
La decisión de que la misión Artemis II no incluya un alunizaje responde a una estrategia técnica y operativa definida por la NASA, basada en la validación progresiva de sistemas críticos antes de avanzar hacia una misión de descenso.
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