Un estudio detectó que ciertos tratamientos pueden provocar pérdida de pelo, en especial cuando la baja de peso es rápida.
Los tratamientos inyectables para adelgazar están cada vez más presentes, pero nuevas investigaciones empiezan a poner el foco en efectos secundarios. Un estudio reciente identificó una asociación entre estos medicamentos y la caída del cabello, un fenómeno que, aunque en la mayoría de los casos es temporal, puede impactar en la calidad de vida de los pacientes .
El trabajo, realizado por investigadores de Canadá y Estados Unidos, analizó el vínculo entre los fármacos conocidos como agonistas del receptor GLP-1 y distintos tipos de alopecia. Estos tratamientos, utilizados para la obesidad y la diabetes, incluyen principios activos como la semaglutida y la tirzepatida.
Los investigadores revisaron más de un centenar de estudios científicos y seleccionaron aquellos que permitían evaluar la relación entre estos medicamentos y la pérdida de cabello. Entre los resultados, detectaron que ciertos fármacos presentan una mayor asociación con este efecto.
La semaglutida y la tirzepatida aparecen como los compuestos con mayor incidencia reportada. En particular, la tirzepatida se vincula con mayor frecuencia con un tipo específico de caída llamado efluvio telógeno, que se caracteriza por una pérdida repentina y difusa del cabello.
En el caso de la semaglutida, el efecto parece depender de la dosis. Las cantidades más bajas muestran menor asociación con la caída, mientras que dosis más altas, utilizadas en tratamientos para obesidad, se relacionan con mayor frecuencia con este problema.
Además, el estudio indica que las mujeres presentan una mayor exposición a este efecto, aunque las causas de esta diferencia todavía no están del todo claras.
Los especialistas sostienen que la caída del cabello vinculada a estos tratamientos no responde a una única causa, sino a un conjunto de factores.
Uno de los principales es la pérdida de peso rápida, que genera cambios metabólicos intensos en el organismo. Este proceso puede afectar el ciclo de crecimiento del cabello y provocar una caída temporal.
A esto se suma la restricción calórica y posibles deficiencias nutricionales. La reducción en el consumo de nutrientes esenciales, como hierro, proteínas o vitamina D, también puede influir en la salud capilar.
El estudio compara este fenómeno con lo que ocurre en pacientes que se someten a cirugía bariátrica. En ambos casos, la caída del cabello aparece como una respuesta del cuerpo frente a cambios bruscos en el metabolismo.
Desde el punto de vista clínico, los expertos recomiendan informar a los pacientes sobre este posible efecto antes de iniciar el tratamiento. La alopecia asociada a GLP-1 suele ser reversible y no implica daño permanente en el folículo.
En la mayoría de los casos, la caída del cabello aparece entre dos y tres meses después de comenzar la medicación. Luego, el crecimiento se normaliza con el tiempo. Sin embargo, si la pérdida persiste más allá de varios meses o se presenta con otros síntomas, como inflamación o dolor en el cuero cabelludo, se recomienda consultar con un especialista.
También puede evaluarse un ajuste en la dosis o una interrupción temporal del tratamiento en situaciones donde el impacto sea alto o exista un cuadro nutricional comprometido.