Octubre sin sol: qué es el bloqueo atmosférico que prolonga los días nublados y lluviosos

La persistencia de la humedad, el cielo cubierto y las precipitaciones responde a un patrón que frena el avance habitual de los frentes meteorológicos.

La primavera comenzó con varios días de cielo cubierto, humedad y lluvias.

La primavera comenzó con varios días de cielo cubierto, humedad y lluvias intermitentes en gran parte del país. La falta de jornadas soleadas tiene una explicación meteorológica: un bloqueo atmosférico que modifica la circulación habitual de los sistemas meteorológicos y favorece la continuidad de las condiciones inestables.

Especialistas aseguran que el fenómeno se produce por la combinación de un centro de altas presiones sobre el Atlántico Sur y áreas de baja presión. Esta configuración dificulta el avance normal de los frentes y mantiene los vientos del sector este, que transportan humedad desde el océano hacia el continente.

Señalan además que el patrón interactúa con un eje de bajas presiones en niveles medios de la atmósfera. La combinación de estos factores sostiene las condiciones de nubosidad persistente y precipitaciones intermitentes, por lo que las mejoras en el tiempo pueden ser temporarias.

Qué es el bloqueo atmosférico y por qué mantiene el cielo cubierto

El bloqueo atmosférico es una configuración de la circulación que dificulta el desplazamiento habitual de los sistemas meteorológicos. Cuando se establece, las condiciones del tiempo pueden mantenerse durante varios días, con escasos cambios en la nubosidad, la humedad y las precipitaciones.

En el caso de la zona pampeana, la circulación de vientos del este favorece el ingreso de aire húmedo desde el Atlántico. Esa humedad, sumada a las bajas presiones en distintos niveles de la atmósfera, contribuye a la formación y persistencia de nubes y a la aparición de lluvias débiles e intermitentes.

La ciclogénesis provocará lluvias abundantes en distintas zonas de Argentina, seguida por aire polar y descenso de las temperaturas.

Aunque el fenómeno coincide con las condiciones asociadas a El Niño, aclaran que no se trata de una consecuencia directa de ese evento climático.

De esta manera, la persistencia de los días grises responde principalmente a una configuración de la atmósfera que limita el avance de los sistemas y dificulta la llegada de condiciones más estables.

El antecedente del invierno: más humedad y menos días despejados

La sucesión de jornadas grises no es una novedad en el calendario meteorológico de este año. Durante agosto, los especialistas ya habían advertido sobre la persistencia de la nubosidad en gran parte del país, con una cantidad de días cubiertos que llamó la atención por su duración.

Durante el invierno se combinaron sucesivas situaciones de presencia de humedad, varias de ellas asociadas al ingreso de aire marítimo por los vientos del sector este.

Esa mayor disponibilidad de vapor de agua favoreció la formación de nubes bajas, nieblas y neblinas, además de precipitaciones en algunas regiones. El resultado fue una sucesión de jornadas con escasa presencia del sol.

Durante el invierno hubo más humedad disponible en las capas de la atmósfera, una condición que contribuyó a la mayor cantidad de días con cielo cubierto.

Aunque la nubosidad es habitual durante esa estación, los especialistas coincidieron en que la duración y la extensión de algunos episodios resultaron poco frecuentes.

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