ver más

Por qué nos achicamos cuando envejecemos: contundente investigación de Harvard

Un estudio reveló que las personas comienzan a perder altura a partir de los 30 años. La diferencia entre hombres y mujeres, y cómo evitarlo.

Es sabido que el paso de los años tiene un impacto directo en el físico, pero ahora esta afirmación tiene sustento científico. Una investigación realizada por profesionales de la Universidad de Harvard develó que las personas comienzan a achicarse a partir de los 30 años, en un proceso que se acelera con el tiempo. Esto se debe a motivos biológicos.

El estudio, que siguió a personas de entre 17 y 94 años durante 35 años, los hombres disminuyen su estatura en promedio 3 centímetros entre los 30 y 70 años, mientras que las mujeres lo hacen cerca de 5 centímetros en ese mismo período. Alrededor de los 80 años, la reducción llega a 5 centímetros en los hombres y 8 centímetros en las mujeres.

La pérdida de altura no es sólo estética: se asocia a mayor riesgo de dolor de espalda, pérdida de equilibrio, mayor probabilidad de caídas, disminución de la capacidad respiratoria en casos de cifosis marcada y con una mayor incidencia de fracturas. También suele ser un indicador de fragilidad general en adultos mayores.

Un código para los ancianos que se pierden

Según el estudio de Harvard, los hombres pierden hasta 5 centímetros cuando superan los 80 años.

Las causas de la pérdida de altura con el paso del tiempo, según Harvard

Ese fenómeno, que puede pasar desapercibido al principio, tiene motivos biológicos claros. Algunos de ellos:

  • Compresión de los discos intervertebrales: entre las vértebras de la columna vertebral existen discos intervertebrales con núcleo gelatinoso que actúan como amortiguadores. Con la edad, estos discos tienden a deshidratarse y a perder volumen y elasticidad, lo que reduce la distancia entre vértebras y provoca una disminución de la altura. El efecto es más notable en personas mayores de 50 años y puede aumentar con la falta de movilidad o posturas prolongadas.
  • Pérdida de la densidad ósea: con el paso del tiempo disminuye la densidad mineral ósea, sobre todo en mujeres después de la menopausia debido a la caída de estrógenos. Este proceso inicia como osteopenia, una leve reducción de masa ósea, que si no se trata puede avanzar a osteoporosis. La pérdida de masa ósea puede llevar a fragilidad vertebral y a microfracturas en las vértebras, que colapsan parcialmente y reducen significativamente la altura.
  • Debilitamiento muscular: los músculos que sostienen la columna se debilitan con la edad si no se ejercitan. Esto facilita la aparición de cifosis y de una postura encorvada que reduce la estatura visible.
  • Cambios en las articulaciones y deformidades estructurales: la artrosis y otros problemas articulares alteran la alineación y el funcionamiento normal de la columna y las extremidades, contribuyendo a una postura más encorvada o a una ligera flexión permanente de rodillas y caderas que también resta centímetros.
¡Pobres abuelos! En Roca, dos ancianos ganaron el Loto pero perdieron la boleta. No lo cobraron.

La pérdida de estatura también está asociada al dolor de espalda.

Cómo prevenir el deterioro de huesos y músculos

Para prevenir o retardar la pérdida de estatura, es clave cuidar tanto la musculatura como la salud ósea. A continuación, algunas medidas prácticas para hacerlo:

  • Nutrición adecuada: ingerir suficientes protéinas y calorías adecuadas para evitar la pérdida muscular. complementar con nutrientes esenciales como la vitamina D, la vitamina K2, el magnesio y el calcio.
  • Vida sana: evitar alcohol en exceso y reducir consumo de sodio y cafeína en demasía, que pueden afectar la salud ósea, al igual que el tabaquismo.
  • Ejercicios de impacto moderado: caminar, subir escaleras, ejercicios con pequeñas saltos controlados si la salud lo permite estimulan la formación ósea y mantienen la densidad mineral.
  • Ejercicios para la postura y la movilidad: actividades como pilates, yoga y ejercicios de estabilización del tronco mejoran la alineación vertebral y reducen la probabilidad de cifosis.
  • Prestar atención a las señales de advertencia: cualquier pérdida rápida de altura -por ejemplo más de 2–3 cm en un año- o si el dolor torácico/dorsal persistente, se debe consultar a un médico para descartar fracturas vertebrales u otras patologías.

Te puede interesar