El cráter de Darvaza perdió más del 75% de su intensidad térmica en tres años. Advierten que si el fuego se extingue, el metano escapará sin quemarse, acelerando el efecto invernadero.
La "Puerta del Infierno", el célebre cráter de gas en llamas ubicado en el desierto de Karakum, en Turkmenistán, lleva décadas siendo una de las imágenes más impactantes del planeta. Ahora, por primera vez, el fuego parece estar cediendo. Y eso no es necesariamente una buena noticia.
Imágenes infrarrojas captadas en 2026 muestran que la intensidad térmica del cráter de Darvaza cayó más de un 75% en los últimos tres años, según un análisis de Capterio, empresa especializada en monitoreo de quemas de gas. Las llamas, que antes rugían a unos 1.000 °C y podían verse desde kilómetros de distancia, hoy apenas alcanzan entre un metro y medio y dos metros de altura.
El origen del cráter se remonta a la era soviética. En la década de 1970, geólogos que perforaban en busca de petróleo en el desierto de Karakum dieron con un inmenso yacimiento de gas natural. El terreno colapsó y se formó un pozo de unos 70 metros de ancho y 20 metros de profundidad. Para evitar la acumulación peligrosa de metano, los obreros decidieron incendiarlo, convencidos de que se apagaría en días. Lleva ardiendo más de 50 años.
Con el tiempo, el cráter pasó de ser una rareza geológica a convertirse en una atracción turística de culto. Visitantes aventureros de todo el mundo viajaban al interior de Turkmenistán —país que exige visa y carta de invitación para extranjeros— solo para pararse al borde y sentir el calor de las llamas. Algunos, incluso, asaron malvaviscos y prepararon café sobre las grietas del suelo.
El problema central del apagamiento es ambiental. Las llamas del cráter cumplen, paradójicamente, una función: convierten el metano en dióxido de carbono. Aunque el CO también es un gas de efecto invernadero, el metano es entre 80 y 85 veces más potente a corto plazo. Si el fuego se extingue, una mayor cantidad de ese gas podría escapar directamente a la atmósfera sin quemarse.
Datos de Carbon Mapper, organización sin fines de lucro con sede en California, indican que el cráter emitió en promedio unos 1.300 kilos de metano por hora entre 2022 y 2025. En octubre de 2025, esa cifra trepó a 1.960 kilos por hora, muy por encima del promedio anterior.
Turkmenistán ya es uno de los países con mayores emisiones de metano del mundo, según la Agencia Internacional de Energía. El cráter de Darvaza representa alrededor del 0,2% de sus emisiones anuales totales, una cifra que podría aumentar si las llamas continúan retrocediendo.
El gobierno turcomano atribuye la reducción del fuego a dos pozos perforados en 2024 cerca del cráter, con el objetivo de extraer el gas en lugar de quemarlo. Sin embargo, los análisis independientes de Capterio sugieren que el debilitamiento comenzó antes de esas perforaciones, lo que abre la puerta a causas naturales aún no del todo explicadas.
Lo que sí está claro es que el espectáculo no terminó del todo. Testigos recientes describen un lugar que sigue siendo imponente, aunque "menos rugiente" que en el pasado. Y como el metano es altamente inflamable, los expertos coinciden en que un apagamiento total es poco probable en el corto plazo.
La "Puerta del Infierno" seguirá ardiendo, al menos por un tiempo, entre el asombro de los viajeros y la preocupación de los científicos.