La tendencia del 'sleep divorce' gana terreno entre las parejas argentinas. No es sinónimo de falta de amor ni próxima separación y no es necesario aplicarla todos los días. ¿Qué es esta práctica?
En todo el mundo está creciendo a pasos agigantados una tendencia denominada "divorcio del sueño", conocida en inglés como “sleep divorce”.
Esta práctica no necesariamente significa que exista una crisis de pareja o problemas de convivencia. Simplemente es utilizada por personas que priorizan su bienestar nocturno. De hecho, según especialistas, este método puede ayudar a fortalecer el vínculo y a reducir tensiones derivadas del mal descanso.
Ya sea por ronquidos, movimientos constantes, sonambulismo, diferentes preferencias para la temperatura, las luces y los sonidos, dormir junto a otra persona puede volverse en algunos casos una verdadera pesadilla. Ante esta situación, muchas parejas deciden dormir separados.
Esta tendencia no es sinónimo de falta de amor ni próxima separación, sino que tiene como objetivo mejorar la calidad de sueño de uno o de ambos integrantes de la relación. Además, no es necesario aplicarla todos los días. Se puede recurrir a esta práctica dos o tres veces por semana.
Según una investigación del Better Sleep Council de Estados Unidos, descansar separados resuelve los problemas del sueño. El informe determinó que el 63% de las parejas no duermen juntas la mayor parte de la noche, mientras que el 26% de los encuestados aseguró dormir mejor en soledad y el 9% admitió hacerlo en habitaciones separadas. El mismo sondeo determinó que casi 2 de cada 10 estadounidenses dijeron que la casa ideal es con dormitorios principales separados.
En Argentina, el concepto de "sleep divorce" se popularizó recientemente por los dichos de la periodista Luciana Rubinska, quien señaló que esta práctica se está volviendo muy habitual en parejas de entre 28 y 48 años. "Es un fenómeno que se acentuó en el último tiempo”, sostuvo la comunicadora en una entrevista con el portal Infobae.
Dormir en camas o cuartos separados permite a muchas personas mejorar la calidad del sueño, lo que influye directamente en el estado de ánimo, la concentración y la salud física. Investigadores de la Universidad de California descubrieron que, tras una mala noche, las parejas suelen tener más peleas.
Los efectos de no descansar bien durante la noche son nocivos para el resto del día. Entre ellos pueden mencionarse la somnolencia, la sensación de fatiga, los cambios en el estado de ánimo, los problemas de memoria y/o concentración, el desgano, la menor productividad y la irritabilidad. La práctica del "sleep divorce" busca remediarlos.
“Dormir bien tiene que ver con descansar; es el momento en que uno repara física y psíquicamente. Si nosotros no dormimos ni descansamos bien, se generan estragos físicos y psíquicos. Con la pareja compartimos la vida cotidiana. Si uno de los dos no durmió ni descansó bien, en la consecutividad de los días, ¿cómo va a tratar a su pareja?, ¿cómo va a poder negociar?, ¿cómo va a poder empatizar? Si estamos irritables, no va a estar nada bien”, destaca la psicóloga y sexóloga María Gabriela Simone.
Acostarse al lado de alguien no necesariamente fomenta la intimidad. En ese sentido, las camas o habitaciones separadas no solo pueden ocasionar beneficios en el sueño de ambos miembros de la pareja, sino también contribuir a la vida sexual. El "sleep divorce" puede incrementar la sensación de extrañar a la otra persona. “En las parejas que están bien dormidas y descansadas se incentiva el deseo, lo cual es beneficioso tanto para la sexualidad como para el vínculo”, sostuvo Simone.
De todos modos, antes de llevar esta tendencia a la práctica, los especialistas recomiendan mantener una comunicación abierta y sincera en la pareja. Cuando este tipo de decisiones se toman de manera conjunta y de mutuo acuerdo, se trata de un contrato entre partes.