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Pol Fernández declara desde México que con él se portaron mal y no dijeron la verdad. Carlitos Tevez se saca una foto con el ex presidente del club, Daniel Angelici poco después de que el Patrón Bermúdez admitiera que no se arrepiente de haber tildado de exjugador al Apache. El vicepresidente de Banfield calificó de "mal educado" al titular de Boca, Jorge Amor Ameal y explicó que si él fuera socio de Boca "sentiría vergüenza" por quienes los representan. Y siguen las firmas.
Está claro es que a la dirigencia actual de Boca le faltan dos cosas: ganar la Libertadores y mayor tacto, manejarse de otra manera, con altura...
Es que no paran de pifiarle, con declaraciones o decisiones antipáticas y políticamente incorrectas y así ganan enemigos dentro y fuera del club.
"Nadie le puede elegir los amigos a otro. No me importa la foto que se sacó Tévez con Angelici", explicó en las últimas horas el presidente del club, tras la imagen del Apache con el mayor adversario político suyo, el Tano Angelici.
Debería preocuparse sí por proteger un poco más a Carlitos, luego del trato humillante que supieron brindarle el Patrón Bermúdez y los miembros del Consejo de Fútbol, desconociendo su condición de ídolo.
Si así se portaron con Tevez, qué queda para el resto. Lo sufrieron Pol Fernández que estuvo colgado antes de irse y Julio Buffarini, en tiempos de negociaciones.
Y ahora el que se quejó duramente de la forma en que se maneja Boca fue el vicepresidente de Banfield, Oscar Tucker.
"Escuchamos las palabras de Jorge Ameal y hablamos con la presidenta, que se angustió mucho. Es un maleducado, puso en juicio nuestro honor y dijo que lo quisieron perjudicar. Quizás está acostumbrado a volcar la balanza para su lado. Nosotros no lo estamos, al contrario, hemos llegado a una final con un proyecto claro contra un rival que tiene 20 veces más presupuesto", apuntó el directivo en una nota con Radio Colonia.
"Nos sentimos muy ofendidos con sus palabras. El que habla así cree que todos actuamos de la misma manera. La organización del torneo fue perfecta, no tuvimos que suspender nada, la final tuvo un arbitraje impecable", recalcó.
"Si fuera socio de Boca me daría vergüenza escuchar a mi presidente hablando en ese tono", apuntó el dirigente, al que se lo notó enojado durante los 20 minutos que habló.
Lo cierto es que Ameal, Bermúdez, Riquelme y Cascini deberán mejorar en un aspecto clave, como el trato a sus propios jugadores y las relaciones públicas si no quieren seguir sumando enemistades.