{# #} {# #}
Luis Castillo
castillol@lmneuquen.com.ar
Luego del parate de Almafuerte, banda que lidera Ricardo Iorio, Claudio “Tano” Marciello no detuvo su andar. Anduvo tocando con Rubén Patagonia y participó de festivales. Pero lo más saludable en el trajinar del guitarrista de San Justo (La Matanza) fue haber continuado con el desarrollo de su carrera en solitario. El Tano volvió a imprimir su sello en CTM, su nuevo CD, que cuenta con la colaboración de Ricardo Mollo en “Aquí” y “Las palabras”.
¿Cómo surge CTM?
La idea surge porque muchos productores que me contrataron le sugerían a mi manager poner en los afiches Tano Marciello y yo les decía que soy Claudio Marciello. En ese tire y afloje quedamos todos conformes con Claudio Tano Marciello, que derivó en CTM (título de su quinta placa), que es mi nombre más mi seudónimo. El disco también interactúa con los músicos: Melina Marciello (baterista e hija), Pablo Marciello (tecladista y sobrino) y Leandro Radaelli (bajo), que trajeron sus composiciones para luego dar lugar al concepto de grupo.
¿Cómo es el hecho de tocar en familia?
El hecho de tocar en familia sucede cuando iba a casa de mi tío a tocar con mi primo al que le decimos “el Decano”. Es el único que sabe música de todos y cuando hay que escribir alguna partitura o necesitamos alguna explicación, le preguntamos al teacher. Él se divertía sacando los solos de guitarra míos. En el caso de Melina fue de forma más casera. Ella se juntaba con Lea (por el bajista) los miércoles a tocar y dio la casualidad de que ese día no ensayaba. Ahí me di cuenta de que sabían canciones mías, de Pappo, de Spinetta y Vox Dei. Decidimos hacer un repertorio y salir a tocar. Eso fue en 2011 y después hicimos Rock directo (2013), que grabé con esa formación y Pablo.
—En CTM incluís “Insoluble”, de Pappo.
“Abriendo camino”, “El espejo” y “Gratitud” son temas que comparto con Melina y Pablo. Después tuve la satisfacción de grabar esa canción que está en el disco Pappo Vol. II. Fue el primer disco de él que escuché, a los 11 años, cuando estaba saliendo de mi infancia. “Insoluble” me impactó por su extenso solo de guitarra y su rápido ritmo. Después de treinta y pico de años pude darme el gusto de reflotarlo.
¿Cómo llega Ricardo Mollo al disco?
Se enteró de que estaba produciendo el disco a través de su manager (Killing). Luego recibí el llamado telefónico de Ricardo diciéndome que le interesaba mucho el disco. Primero lo tomé en joda hasta que me dijo que me arrebataba una canción. Le mandé todo el material y el tercer día de grabación de estudio (se grabó en seis) apareció diciéndome que venía a cantar. Se embaló tanto que cantó como tres temas. Finalmente quedaron “Aquí” (canta en solitario) y “Las palabras” (junto al Tano) .
¿Quedaron muchas canciones o maquetas fuera del CD?
Siempre me quedan canciones, pero en este caso no dejé mucho resto. Al hacer discos individuales tengo un abanico más extenso para no llevar una rigidez en la composición. Te podés encontrar con un tango, folclore o cerrar al palo con un rock and roll. En este caso, como no tenía que pensar en la salida de un disco de Almafuerte, es como que esa música la dejo archivada y me meto con temas que venía haciendo en paralelo. Creo que hay material para otro nuevo disco para 2018, pero le estamos dando tiempo a CTM. Es maravilloso por un sonido más pesado y metálico sin dejar de ser armonioso en cuanto a sus melodías.
En relación con Almafuerte, ¿tomás distancia?
El sonido es quizás cercano porque fui por esa corriente. En este caso estoy explayando mucho lo que es la armonía dentro de las canciones. Eso es algo que ya venía haciendo desde Trillando la fina -último álbum de Almafuerte- con temas como “Si me ves volver” o “Pal’ recuerdo”. Son canciones duras con riff rígidos pero con una armonía hermosa.
—Oficialmente no hay una separación de Almafuerte, ¿cómo está ese tema?
No nos estamos comunicando porque nos vimos por última vez en diciembre de 2016 cuando dio un concierto en la ciudad de Flores. Con Ricardo (Iorio) teníamos que charlar porque hay muchas cosas en común dentro de la agrupación. Y una de las cosas era saber qué había hecho con un material sabiendo que él tenía intenciones de recrear canciones. Le conté que iba a tomar una iniciativa porque yo tenía material ahí. Y quedamos en ver qué podíamos hacer. Oficialmente no hay una separación de la banda. Pero tampoco soy el indicado para decirlo. Creo que prácticamente soy el único que habla sobre esto y no tengo muchas cosas que decir, porque de un día para el otro me entero que Ricardo sale a tocar con un grupo. Desde el último concierto de Almafuerte recién me pude comunicar con él un día antes de que él presente su banda en Rosario.
Y eso te molestó mucho...
Yo estoy preparado para todo porque hace años que hago esto. Además, nunca me agarran en pelotas porque siempre estoy haciendo cosas. Pero me sorprendió la parte oculta de todo esto de la cual ya me había enterado porque me conoce todo el país. Yo trataba de hablar con él porque no había problemas con que él (Ricardo) tomara su iniciativa. Quizás la intención de él era ‘voy a tocar mis canciones’ o ‘quiero reivindicar mi carrera’. Yo lo llamé y le dije: ‘Vos sos Ozzy’, y nos cagamos de risa. Pero no entendí ese secreto. Después de conversar quedó todo abierto.