Fuentes municipales confirmaron la clausura, pero aclararon que no tenía nada que ver con la remodelación del edificio, sino con el tema de la estructura para sostener un enorme cartel. "Una vez se presenten los papeles que faltan, seguirá la obra", indicaron.
En el local ubicado en la ochava funcionó durante diez años una confitería que luego se transformó en restobar, pero que cerró, aparentemente, por problemas económicos.
Los nuevos propietarios, que serían oriundos de Comodoro Rivadavia, instalarían en ese amplio espacio un restaurante de categoría, más allá de que algunas versiones indicaban que también podía ser una franquicia de una reconocida cafetería internacional.