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Comerciantes neuquinos: apoyarse en el equipo y fortalecer el e-commerce, las claves para despegar

Forman parte del sector más golpeado económicamente por la pandemia y sin embargo han encontrado formas de reinventarse para salir adelante. Desde invertir en plataformas online, capacitarse por zoom, hasta reorganizar hábitos entre el personal para que todos puedan trabajar. Qué rescatan de la situación. seis experiencias locales.

Tamara Naimo abre la puerta del local, y aunque el barbijo le cubre la mitad del rostro, la sonrisa se le cuela en los ojos. Ella es de esas personas a las que se les puede detectar la felicidad a pesar de un tapabocas. “Me estoy preparando para el lunes”, dice. Es que desde el 8 de junio, según el decreto provincial 609/20, “locales gastronómicos, bares y restaurantes, podrán recibir comensales con reserva previa, factor de ocupación limitado y medidas de distanciamiento social internas, de 08:00 a 22:00 horas”. Así que ahora está midiendo espacio, tiempo, recursos y cuántas mesas va a desplegar en Síbari, el restó que conduce junto a su socia Clarisa.

“Estos meses han sido aguantar y no bajar la calidad como fuere”, asegura. La cuarentena ha obligado a los comerciantes de todos los rubros a tomar medidas para poder sortear la crisis, pero si hay algo que destacar en la radiografía neuquina es la capacidad de algunos para innovar y seguir abiertos. “En principio, desde lo personal, cuando todo esto arrancó me grabé dos palabras y me las repetía todo el tiempo: paciencia y optimismo. Eso es lo que nos sostiene a mí y a este equipo de trabajo”, explica Tamara, dueña del restó (también dedicado al catering) que se ubica en la esquina de Alcorta y Chaneton de la ciudad. Y cuando habla de equipo se refiere a las tres personas que trabajan en la cocina y a su compañera que se encarga de la administración de la empresa.

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Tamara Naimo – Socia y encargada en Síbari (Café - restó y catering)

“Desde que pudimos abrir con servicio de delivery y luego con el take-away, todos los días trabajamos; no nos quedamos, estamos en continuo movimiento barriendo, limpiando, pensando. Y por ahí lo que hacemos no generó cambios económicos pero sí nos ayudó a levantar la cabeza. Tenemos naranjas, ¡entonces hagamos una mermelada nueva!”, sostiene con orgullo.

Por medio de acceso a préstamos, y gracias a la empatía de sus pares que están en el rubro gastronómico y a la solidaridad del dueño del inmueble, la comunidad de Síbari ha logrado mantenerse a flote. “Pero también gracias a los clientes que compran para ayudar, o la verdulera del barrio que está en la misma pero que se acerca al local”, comenta la mujer. “La pandemia nos ha fortalecido en nuestras relaciones humanas”, concluye.

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En Sakura, a Santiago Simionati y Diego Guzmán, la pandemia los agarró “fuertes”. La empresa líder en la región lleva más de 31 años comercializando productos de calidad en instalaciones, sanitarios, griferías, equipamiento contra incendio, calefacción, riego, redes, piscinas y revestimientos. Ellos aseguran que esa fortaleza la sacan de los 92 empleados y empleadas que -de manera directa- conforman la planta de las tres sucursales. “A mí en lo personal, la pandemia me sacudió”, relata Santiago, titular de la empresa, “pero si hay algo que rescato es el acompañamiento del personal, todo lo que están poniendo para seguir trabajando y para que la empresa se mantenga a flote”.

Desde el 2 de abril en que la reglamentación nacional los habilitó como rubro esencial y pudieron abrir sus puertas, la prioridad ha sido mantener las fuentes laborales y cuidar al personal. “Eso lo logramos desdoblando los turnos, desinfectando en el recambio, tomando las medidas precautorias de higiene, señalizando los espacios del local y redistribuyendo otros para cumplir con los objetivos de distanciamiento requeridos”, especifica Diego, a cargo de la gerencia general. Ahora que los clientes llevan más de dos meses visitando las instalaciones, los empleados ya han incorporado los protocolos, y de poco, junio parece traer un poco de alivio a lo “errático de la situación”.

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Santiago Simionati (fundador) y Diego Guzmán Fundador (Gerente General) en Sakura

Alimentados por una venta online consolidada que les trajo una apreciación positiva en estos 60 días, los empresarios alientan a fortalecer estas plataformas relacionadas con el e-commerce, sobre todo en contextos atípicos como el que se transita, “la página web fue la única sucursal abierta cuando tuvimos que cerrar”, afirma Santiago. “Hace unos años habíamos desarrollado las ventas no presenciales, que incluyen el e-commerce, el WhatsApp corporativo y otras plataformas alternativas como Mercado Libre; por eso pudimos reacomodarnos más o menos rápido”, adhiere Guzmán. Más adelante, invertir en estos canales comerciales será un reaseguro, pero también, para la visión de los miembros de Sakura, “hacer foco en la eficiencia” a través del “ahorro energético, y la operatividad”, todo lo que impacta directamente en los costos de una pyme.

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En la esquina de Roca y Rioja, un grupo de personas hace fila para retirar empandas en Bairoletto. Al frente de esa fila está Sandra Delgado, hoy, como desde hace 15 años: entregando pedidos, respondiendo al teléfono con su amplia sonrisa. Sólo que ahora Sandra sonríe tras una máscara plástica que la protege tanto a ella como a los clientes. Asomada por la puerta de entrada y haciendo de barrera humana entre el afuera y el local, la mujer ofrece alcohol en gel a todos los que se llevan su docena.

“La mayoría de los cambios que hemos hecho acá tienen que ver con la higiene: todo el tiempo repasamos, limpiamos, volvemos a repasar; desde que entramos hasta que nos vamos”, cuenta. Además de haber dejado atrás ciertos hábitos como el compartir el mate de la misma bombilla, el personal de la clásica empanadería -que cuenta con tres sucursales en la capital neuquina- se ha reorganizado para optimizar recursos. “Nos dividimos en dos turnos de a dos personas y descansamos una semana por una cuestión de cuidados y para que todos podamos trabajar”, dice Sandra.

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Sandra Delgado – Cajera y ayudanta de cocina en Bairoletto

Los primeros días, al igual que otros emprendimientos, la casa de comidas sobrevivió invirtiendo en publicidad en las redes sociales, incorporándose en plataformas de delivery en donde todavía no estaban ingresados y reforzando todos los canales de comunicación que había con el público. “Es algo que hay que apuntalar porque llegó para quedarse”, afirman desde la franquicia sureña. En lo que respecta a la respuesta de la clientela, la encargada afirma que las nuevas formas de socialización se van “asentando de manera lenta, pero a paso seguro”. “Creo que estamos más pacientes y que de a poco nos adaptamos a estas nuevas oportunidades que se nos ofrecen”, finaliza.

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Juan Carlos Scorpaniti es el óptico que atiende en Senso desde 1992. La cuarentena obligatoria lo encontró con cinco empleadas a cargo y un montón de preguntas sobre la sanidad futura. Pero desde el primer momento y como siempre ha hecho, mantuvo su principio rector: el personal es prioridad. Con lo que antes de reabrir las dos sucursales que hay en la ciudad, se preocupó porque él y su equipo se capacitaran en todo lo referido a los protocolos en manipulación y venta de lentes oftalmológicas. “Tomamos la actitud de recabar información, entre nosotros los que estamos al frente de las ópticas y también a través de nuestros proveedores; porque como algunos son internacionales, empezamos a ver cómo se manejaban en el exterior”, cuenta Juan Carlos. De ahí pasaron en limpio los lineamientos concretos para el rubro, “específicos, estrictos y de riesgo cero” por relacionarse directamente con el órgano de la visión, uno de las vías de contagio más común del Coronavirus. Uno para mencionar: cada armazón que se prueba un cliente es apartada para higienizar con una solución sanitizante.

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Juan Carlos Scorpaniti – Dueño de Óptica Senso

Como la mayoría de las experiencias, Juan Carlos apuesta a los soportes tecnológicos con los que cuenta mientras reorganiza otros. Ahora las consultas en redes sociales y vía página web se han vuelto fundamentales para la continuidad del negocio. Y también han adquirido otras dimensiones. “Respondemos cada consulta, cada duda, damos citas acordadas con recomendaciones de protocolo, mandamos fotos de los modelos de lentes, atendemos a esos clientes como si estuvieran en el mostrador”. La comunicación fluida con las personas del otro lado de la pantalla brinda un halo de seguridad indispensable en tiempos de pandemia. “Y más cuando se trata de un lente, que es una inversión en tu calidad de vida, pero además es algo que te tomás el tiempo de elegir porque lo llevás puesto la mayor parte del día”, recalca.

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El caso de Iruña, el concesionario oficial de Volkswagen en la región, también da sobradas pruebas de que “invertir tiempo y dinero en el mundo virtual”, es el camino. Así lo relata el gerente comercial de la empresa, Pablo Piñeiro. “Siempre habíamos querido que la relación con el cliente dure más tiempo, pero antes de la pandemia venían más apurados o con consultas puntuales que querían evacuar lo más rápido posible”. Ahora que todo cambió y que la web es “una cita previa”, expresa que hay “más posibilidades” de explayarse y de enviar más información al cliente. Eso es importante porque después, al llegar al local, ya cuentan con un acervo de información que les da seguridad.

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Pablo Piñeiro – Gerente Comercial en Iruña - Concesionario Oficial Volkswagen de Neuquén y Río Negro.

Si bien los talleres de Iruña siempre se mantuvieron activos para hacer los servicios de los vehículos de los trabajadores esenciales, las puertas de la concesionaria abrieron a mediados de mayo. Con señalizaciones en el piso y desinfecciones en los autos exhibidos, cumplen los protocolos exigidos por la pandemia para el cuidado de todos los que ingresan y los que allí trabajan. Además, la empresa reorganizó los espacios para que se guarde la distancia en los momentos de almuerzo y refrigerio. “Todo se ha dado de manera muy organizada, con una comunicación muy fluida entre los empleados de cada área en los momentos en que no podíamos venir a la empresa”, destaca Pablo y agrega que también hicieron “capacitaciones en seguridad e higiene” antes de volver a sus puestos físicos de trabajo.

Para adelante, el gerente de Iruña se ve optimista: “Estamos en el medio de la batalla, como todos, pero vamos a seguir. Nosotros como representantes de la Patagonia vamos a seguir apostando a los nuevos lanzamientos como es el caso de Nivus, Tarek; vamos a estar trabajando a toda máquina para poder seguir liderando en la región”, finaliza.

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Elbia Coria y su familia pusieron hasta lo que no tenían en este emprendimiento que lleva dos años en Neuquén y es una de las cervecerías más concurridas. Ogham tiene una treintena de empleados y unas cuantas noches guardando historias en sus metros cuadrados. Hoy, a pocas horas del retorno del público y de parte del personal que aguarda regresar, Elbia cuenta cómo se reinventaron y siguieron dando alegría a la gente durante los más de 70 días de encierro.

Por ejemplo, la música siguió tocando. “Nuestro DJ vino cada viernes y hacíamos Lives de Instagram para poder seguir conectados con nuestros clientes”, relata, “todo lo que trasmitiera alegría a la gente tratábamos de llevarlo a cabo”, agrega.

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Elbia Coria– Encargada y socia en Cervecería Ogham

Como muchos comercios se dividieron en turnos y días laborales para cuidar la salud y las fuentes laborales. Y para no bajar la calidad de sus productos, en cocina, priorizaron los platos de la carta que eran plausibles de ser transportados sin perder cualidades. Adicionaron un packaging y también ofrecieron nuevas promos. “Con el take-away se ampliaron las posibilidades de venta y eso nos dio algo de alivio. La gente venía con su botella a hacer recargas y comenzamos a hacer menús ejecutivos para que se pudieran llevar una promo no sólo a la noche, sino también a mediodía”, cuenta Elbia. El afianzamiento de los canales virtuales hizo de salvoconducto y es algo que van a conservar, aunque ahora se abra una nueva etapa con la posibilidad de que ingresen personas a sentarse a tomar cerveza.

La emprendedora recalca que si bien “cumplir y mantener se ha hecho difícil”, han logrado ser creativos en medio de las restricciones. “Agradezco fundamentalmente a todo el personal que se reubicó en sus funciones, que se ofreció a hacer tal o cual cosa, que aprende, que cuida costos, que está predispuesto”. Gracias a eso, dice, están fuertes para salir.

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