1. Evitar la configuración por defecto. Los routers salen de fábrica con una configuración predeterminada y, aunque cada red tiene su propia contraseña, conviene cambiar los parámetros para ponerles las cosas un poco más difíciles a los hackers. Pero no se trata únicamente de modificar la contraseña de la red wifi, sino también de blindar el acceso al propio router. Se trata, en definitiva, de modificar todos los parámetros de la configuración estándar del dispositivo. En el caso de la contraseña, este cambio, además de aumentar la seguridad de la red, hará más fácil invitar a los amigos o familiares a conectarse a ella.