Exhaustos y tristes, los casi 200 brigadistas que combaten el fuego en Quillén tuvieron este primero de enero un merecido día de descanso. Después del duro golpe que sufrieron con la caída de un helicóptero y la muerte de dos compañeros que combatían las llamas a 30 kilómetros de Aluminé, las cuadrillas compartieron un asado en la Noche Vieja y este sábado reponen sus energías para redoblar los esfuerzos contra las llamas que ya consumieron más de cuatro mil hectáreas de bosques nativos e implantados.
Antes de quitarse los cascos por un día, los referentes del Plan Provincial de Manejo del Fuego verificaron que en el lote 39 no había focos calientes que pudieran propagar las llamas hacia otros sectores de bosque. Con el fuego aún activo pero contenido, decidieron tomarse un día para descansar y así recuperarse las agotadoras jornadas de trabajo contra el incendio forestal que afecta al centro de la provincia.
Gabriel Álamo, intendente de Aluminé, explicó que los brigadistas pasaron la Noche Vieja divididos en sus cuadrillas de trabajo y concentrados en los espacios de la localidad donde están alojados, que incluyen un gimnasio y un albergue. La Municipalidad se ocupó de la logística y el gobierno provincial cubrió los costos de un asado para que pudieran recibir el primer día del año con una comida reconfortante.
Desde el accidente que se llevó la vida de dos combatientes de las llamas, los brigadistas comenzaron a recibir terapia psicológica del hospital local y en los próximos días llegará más asistencia del Ministerio de Salud de la provincia y de organismos nacionales.
"Están tristes pero no desanimados, es para destacar el compromiso que tienen con su tarea y la camaradería y solidaridad que tienen entre ellos", afirmó Álamo. Aclaró que las víctimas del accidente eran personas conocidas dentro del ambiente del combate de incendios forestales, porque habían aportado valiosos trabajos en otros focos, por lo que los brigadistas tomaron la noticia con mucho pesar.
"Un helicóptero les da mucha seguridad a los brigadistas, porque se puede monitorear de forma aérea el avance del fuego, protegerlos con baldes de agua y hasta replegarlos en casos de peligro", sostuvo el jefe comunal, y aclaró que la caída de una de estas aeronaves les generó una sensación de desprotección frente al avance de las llamas.
Álamo destacó el aporte que hicieron los brigadistas de otros puntos del país. En Aluminé se alojan personas de Catamarca, Córdoba, San Luis y Buenos Aires que pasaron Navidad y Año Nuevo lejos de sus seres queridos y arriesgando su vida para detener el avance de las llamas. "Están muy comprometidos con la causa e incluso lo ven como un desafío de ganarle al fuego", afirmó.
Según aclaró, el personal afectado del Plan Provincial de Manejo del Fuego, el Plan Nacional, el Parque Nacional Lanín y Corfone trabaja en conjunto con brigadistas de las comunidades originarias en una tarea mancomunada contra un enemigo común: el fuego que ya consumió más de 4 mil hectáreas de árboles nativos e implantados.
Su presencia en Aluminé movilizó a toda la comunidad. Algunas mujeres del pueblo, que trabajan en el Municipio o en organizaciones sociales, se acercan todos los días a los espacios que los albergan para cocinar y prestarles ayuda cada vez que llegan cansados del lote 39.
"Recibimos también muchas donaciones, que nos parece un buen gesto pero queremos aclarar que los brigadistas tienen todas sus necesidades cubiertas por la provincia", informó Álamo. Aclaró también que muchas personas se ofrecieron como voluntarias para combatir las llamas, con la esperanza de que más manos puedan detener el fuego con mayor rapidez. Sin embargo, aclaró que la provincia no acepta que personas sin entrenamiento se enfrenten a una situación tan riesgosa como un incendio forestal.