La familia Ahmad vivía en el norte de Irak hasta que combatientes del autodenominado Estado Islámico (EI) llegaron a su región. Temiendo lo peor, decidieron huir.
Ahora viven en el área de "transito" con todas sus pertenencias acumuladas a un costado de los asientos.
Según contó Rinas –el mayor de los niños– a una cadena de televisión, tenían un colchón inflable pero se les pinchó, por lo que ahora deben dormir en el suelo.
"Algunas noches tenemos muchos frío", relata, y dice que la calefacción del lugar dejó de funcionar durante 10 días, lo que hizo que su madre terminara internada en un hospital.
"Aquí nos dijeron: 'vayan a Europa. ¿Por qué vinieron aquí? No hay nada para ustedes'.
Rusia está ayudando a
Siria lanzando bombas, pero no nos ayudan a nosotros", dice el padre de los Ahmad.
Mientras esperan la apelación de asilo, que demandará meses, recibieron la ayuda de una persona anónima que les pagó una semana de hotel.