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Un estudio fundacional global de Sustainable Transformation de Kantar Insights identificó los temas ambientales y sociales que más preocupan a la sociedad argentina, y confirmó que el impacto de la pandemia del COVID-19 elevó el interés para menguar el impacto de la crisis climática.
El análisis parte del marco de referencia de los objetivos de desarrollo sustentable (ODSs) de Naciones Unidas y delimita cuáles son las áreas que requieren acción inmediata. “Obtuvimos múltiples conclusiones. En Argentina, corroboramos que los problemas sociales preocupan más que los ambientales, y eso es distinto a lo que sucede en países más desarrollados como los europeos”, señaló Sebastián Corzo, director de marketing de Kantar. Según precisó, la pobreza y el hambre encabezan la lista de inquietudes en nuestro país; y en segundo término, está la contaminación del agua y la falta de acceso a ella.
El informe reveló que la preocupación sobre los problemas ambientales se incrementó a partir del coronavirus: mientras que para el 62% son igual de importantes que antes, el 18% considera que cobraron mayor relevancia, el 13% piensa que son menos significantes que antes y el 7% dice que no son prioritarios. En tanto, el 59% de los argentinos se vio personalmente afectado por problemas ambientales, tales como los eventos meteorológicos de sequías e inundaciones.
Además, los investigadores indicaron que los consumidores hoy son más conscientes y creen que pueden empezar a cambiar las cosas. Sin embargo, el problema es que al momento de tomar decisiones de compra sustentables, se encuentran con diversas barreras como el precio o la falta de información. En este marco, el 58% de los consultados aseguró que quiere hacer más por el planeta y el medio ambiente pero que no lo consiguen porque interfieren las prioridades del día a día. “Esto significa que no siempre la toma de conciencia se traduce en acciones concretas. Las personas están más dispuestas a hacer cosas sencillas que impacten en su vida cotidiana, como separar los residuos reciclables de los orgánicos en su hogar o llevar sus bolsas al supermercado”, sostuvo Corzo. La investigación también notó diferentes niveles de consumidores: hay un 30% denominado los ”Actives”, que están muy involucrados con la temática y lograron pasar a la acción; en el otro extremo, un 15% de “Descreídos” a quienes no les importa el tema; y en el medio, un 55% que empiezan a interesarse y quieren hacer algo pero no saben cómo o no pueden.
Siguiendo con esta línea, el 78% de las personas cree que las empresas no hacen lo suficiente para cuidar el medio ambiente y empiezan a exigir respuestas concretas. Es que las compañías tienen un rol fundamental para ayudar a cerrar la grieta entre las buenas intenciones y las acciones concretas.