ver más

Con la vendimia comienza la magia en las bodegas

En la región ya se preparan para la elaboración de los nuevos vinos.

Laura Hevia

hevial@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- El fruto de largos meses de esfuerzo asoma entre las hojas de los viñedos. Por fin las uvas están listas para ser cosechadas, y la parte más ardua y una de las más importantes está por comenzar.

La vendimia es para las bodegas un momento cúlmine donde todos los eslabones de la cadena tienen un rol fundamental. Cuando las viñas están listas, no hay sábados, domingos ni feriados.

En diciembre de este año, los viñedos de la bodega Familia Schroeder mostraron las primeras señales de que la vendimia se adelantaría unas semanas y, desde entonces, comenzó la cosecha y la elaboración de los vinos 2017 en las 140 hectáreas que conforman los viñedos.

“El vino se diseña desde el concepto”, aclara Leonardo Puppato, gerente de Producción y Enología. Esto incluye el estudio en laboratorio de la evolución de las uvas hasta determinar el punto exacto de cosecha. “Si no es adecuado el proceso de elaboración desde el inicio, difícilmente llegue bien al final”, agrega.

Proceso

Ocho cosechadores son los encargados de hacer un trabajo totalmente artesanal en su inicio que se realiza durante las 24 horas. Cuando la uva está lista, no se puede esperar. Los racimos se cortan a una velocidad admirable y se ubican en bines. Desde allí marchan directamente hacia las máquinas donde se separan los granos del escobajo y las uvas secas. Luego, las uvas a utilizar se cristalizan con nieve carbónica para caer en los tanques donde inicia la fermentación.

El vino tinto fermenta en aproximadamente 15 días, pero permanece en los tanques unos tres meses a una temperatura controlada desde enero hasta abril. “La calidad es única. Esto es un trabajo cuasi artesanal donde no se usan agroquímicos”, explica Ramiro Guiroy Giusti, ingeniero agrónomo de la bodega.

Unas 25 personas conforman el equipo, entre cosechadores, enólogos y el personal que opera las máquinas y fiscaliza la evolución del proceso. “Es un trabajo conjunto que, cuando el vino está puesto en botella, es una satisfacción para todo el equipo. Esto es imposible de lograr si no hay un trabajo bien hecho en todas las etapas”, destacó Puppato.

Fórmula: El trabajo artesanal y en equipo es la clave para llegar a la elaboración de un buen vino.

Volver a empezar

En mayo concluye toda la cosecha y en julio el ciclo comienza otra vez con el raleo y el cuidado de las plantas para prepararlas para una nueva temporada y el posterior proceso de vinificación.

“En bodega es un proceso único, con mucho cuidado y amor. Mostramos lo que hacemos y así nos va”, aseguró Guiroy Guisti en relación con el éxito de los vinos producidos y reconocidos a nivel mundial.

140 hectáreas de viñedos

Es la superficie que tiene la Bodega Familia Schroeder: 17 toneladas de uva se cosechan por año y 25 personas conforman todo el equipo de producción hasta que el vino queda listo para llevar a los mercados.

En búsqueda de la máxima calidad

Bodega Familia Schroeder tiene una producción aproximada de 900 kilos por día y 17 toneladas de uvas al año. El pinot noir y el malbec serán las estrellas de esta temporada, ya que mostraron una evolución sobresaliente por las altas temperaturas. “El cansancio corre, pero detrás está lo otro: cuando la uva está lista hay que cosecharla, y ese es el permanente aprendizaje que le damos al equipo”, resaltó Puppato. Todos los años, asesores de distintos países califican el resultado de los vinos producidos. Se evalúan en tres etapas para analizar los vinos blancos, los tintos y luego distribuirlos en el mercado.

San Patricio del Chañar, una región ideal para el desarrollo de bodegas

Corona una pendiente elevada de simétricas plantaciones de viñedos, es el caso de la bodega Secreto Patagónico. Está rodeada de unas 40 hectáreas de vides, donde los trabajadores levantan la cosecha en forma manual, de las cuales un 70% se destinan a los vinos de alta gama. Se trata de una pequeña bodega boutique que tiene entre sus productos destacados a los Mantra Reserva en sus tres varietales: pinot noir, malbec y cabernet sauvignon, así como también los espumantes y su flamante Mantra Cane Cut-Sauvignon Blanc.

La bodega Fin del Mundo se muestra imponente por su tamaño, su capacidad productiva y de almacenamiento. La cosecha es mecánica para un 70% de la producción. El 75% de los productos se comercializa para al consumo interno, en tanto que el restante 25% se destina a mercados externos. Su estrella es el Special Blend, pero también está la reciente línea de La Poderosa.

Rodeadas de hileras de vid, se asoma sobre una pendiente la bodega Malma. Al igual que el resto, debió adelantar la cosecha por las altas temperaturas reinantes en la zona del Chañar. Ya llevan un 10% de la cosecha y hasta que no quede un racimo sobre las plantas -la primera etapa de este delicado proceso de producción-, el trabajo no cesará. Por su ubicación, el restaurante ofrece una inigualable vista panorámica ideal para disfrutar del maridaje de sabrosos platos y vinos. En el subsuelo tiene capacidad para 1.800.000 litros en los tanques de acero inoxidable. Sus vinos destacados son los Malma Universo Malbec y los Malma Reserva de Familia.

Te puede interesar