Esta estrategia va en sintonía con la necesidad electoral del candidato oficialista, que es trascender el corset del voto más fiel del FpV e ir a buscar al votante independiente más moderado, e incluso reticente a los "modales" con mayor sobrecarga ideológica del cristinismo puro.
Por su parte, Macri llega a la recta final de la campaña con spots que tienen como pilar la idea de que en este ballotage el único instrumento que puede garantizar el "cambio" en la Argentina es Cambiemos y, bajo ese argumento, intenta persuadir a todos los votantes opositores que en la primera vuelta se inclinaron por otras ofertas.