El césped del parque sirvió de mantel para que los participantes se instalaran en rondas para compartir un mate, ya sea el tradicional caliento, el frío tereré o el moderno con aguas saborizadas; una factura, una porción de torta o los churros y tortas fritas que ofrecen los vendedores ambulantes. Cada uno aportó lo suyo, como manda la tradición del pícnic.
Mientras un grupo se animaba a bailar cumbia o música melódica sobre la vereda o en el pasto, otros, los más corajudos, se atrevían a tomar el micrófono para enfrentar al karaoke, desafíos que eran celebrados por la platea con un fuerte aplauso.
Entre los grupos pasan militantes del colectivo LGBT distribuyendo folletos, pines, manzanas y profilácticos. "Lo que buscamos es generar conciencia sobre la necesidad del reconocimiento igualitario y a la vez promover la igualdad de derecho", señaló Adrián Urrutia, director de Diversidad de la provincia.
445 millones de pesos dejaron las ventas por el Día de los Enamorados en todo el país.
Muchos visitantes de la costa del río se encontraron con la novedad del pícnic y se animaron a participar. "Está muy bueno celebrar este día junto a otros", dijo María, que llegó junto con su pequeña hija y su marido. Un papá intenta enseñarle a su hijo a pegarle a una pelota. La mamá toma mate y charla animadamente con dos chicas trans. Una mujer, abuela ella, discute con un joven y su novio sobre literatura. A metros de allí, otros dos chicos, recostados en el pasto, se besan y abrazan.
Aislado del mundo con sus enormes auriculares, un adolescente escribe en un cuaderno y sueña con ser el próximo John Greene o Stephen Chbosky. A centímetros, su novio le acerca un mate. Un hombre, enfundado en la bandera multicolor de la diversidad, charla con una familia que se acercó mientras caminaba por el paseo.
Funcionarios provinciales, legisladores y concejales también se acercaron para acompañar la iniciativa del colectivo LGBT.
Los organizadores prometen redoblar el esfuerzo para que el año próximo más neuquinos se animen a celebrar el amor en sus diversas formas.
Pero el río no fue el único lugar donde se vivió este día. En las calles y las plazas neuquinas miles de parejas también lo celebraron. Cada uno a su manera, pero todos con la misma pasión.