-La entrada: es esencial que sea liviana. Una manera de reemplazar las clásicas entradas frías repletas de fiambres y quesos es con bastoncitos de verduras, quesos untables descremados en vez de mayonesa, y lomito horneado, jamón cocido natural o pavita, que son bajos en esas grasas que queremos evitar.
-Sacarle la piel: para muchos es casi un sacrilegio, porque la piel de las aves suele ser sabrosa. Sin embargo, para evitar ese momento de conflicto, se las puede sacar antes de cocinar. Si la excusa es que sin piel la carne queda seca, se la puede humedecer con dips de quesos descremados, mayonesas bajas en calorías e incluso mostaza.
-Adiós a las grasas y hola a las verduras: utilizar la parrilla para la cocción. Los vegetales dan sensación de saciedad de manera rápida y son bajos en calorías.
-Cuidado con el alcohol: debido a que es altamente calórico, un viejo secreto es alternar un vaso de alcohol con uno de agua.
-Los postres: las frutas son una gran opción y no tienen por qué ser aburridas si las presentás cortadas, en brochettes o en ensalada.