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Por Fabián Cares - Especial
En esta pequeña comunidad rural asentada a orillas del arroyo Covunco, 50 kilómetros al este de Mariano Moreno, también hay dificultades surgidas a partir de la pandemia de coronavirus, como lo es la provisión de agua potable, una deuda histórica que padece su población.
El agua se extrae del cauce del arroyo Covunco, pero cada verano el curso baja notablemente hasta transformarse en un hilito de agua que produce una inevitable sequía en las perforaciones de la comuna y las que tienen los vecinos para proveerse.
Hoy el agua se lleva en camiones desde Zapala, y se hacen los mayores esfuerzos para llegar a todos y repartirla de manera equitativa. "Desde hace un tiempo venimos trabajando en el proyecto para desarrollar una represa sobre el arroyo Covunco a la altura del Cañadón Mina de Mármol, que tiene una extensión de 8 kilómetros y un ancho de 2 kilómetros. La idea es contener y aprovechar las aguas que en grandes cantidades bajan por el arroyo Covunco en las crecientes de invierno", explicó Ricardo Villar, presidente de la comisión de fomento. Afirmó que tanto el EPAS como Recursos Hídricos han realizado trabajos de campo y se encuentran en pleno desarrollo del proyecto ejecutivo.
En el transcurso de la emergencia por el coronavirus, Villar señaló que "a todas las familias de menores recursos se las está asistiendo con módulos alimentarios, bonos gasíferos, leña y agua potable".
Comentó que de acuerdo a la problemática del agua y a la sequía reinante, con dos camiones asisten con agua en cantidades que varían desde los 200 a 400 litros por familia, dos veces a la semana. A su vez, un agente sanitario vacuna a los adultos mayores en sus hogares.