Los efectivos que custodiaban el lugar, en Paimún y Chocón, afirmaron que sólo arrojaron piedras y señalaron que lograron calmar a la familia Rubilar, responsables del ataque a la casa de Yapura.
"Les aconsejamos que si estaban disconformes con el fallo, podían apelarlo", dijo un policía que intervino durante la agresión.
Investigación ineficiente
Con duras críticas hacia la investigación policial, la Justicia absolvió ayer a la mañana al único acusado del homicidio de Rubilar, Braian Yapura.
"La ineficiencia de la investigación policial privó a este tribunal de tener precisiones. El rastrillaje que debieron hacer inmediatamente ocurrido el hecho se realizó 18 horas después", criticaron los jueces Daniel Varessio, Héctor Dedominichi y Mauricio Zabala. "La ineficiencia de la investigación policial privó a este tribunal de tener precisiones. El rastrillaje que debieron hacer inmediatamente ocurrido el hecho se realizó 18 horas después", criticaron los jueces Daniel Varessio, Héctor Dedominichi y Mauricio Zabala.
Los magistrados coincidieron en que la teoría de la fiscalía no quedó probada y que la investigación no fue bien realizada. Estos fueron los argumentos centrales para dejar en libertad a Yapura.
Fundamentaron que en el lugar señalado por la viuda y la hija de la víctima, Evelyn Rubilar, de donde Yapura habría disparado, no se halló ninguna evidencia.
"Debajo del monolito, desde el que indicaron que disparó Yapura, no se encontró ninguna vaina servida que apoyara la versión de las testigos", explicaron los jueces.
A esto se sumó que madre e hija brindaron versiones muy disímiles, al entender de los jueces, y omitieron contar que antes del crimen, la víctima había protagonizado un incidente con Yapura.
Para los jueces, la teoría del caso se sostuvo en base a estos testimonios y carecía de prueba científica, motivos por los que el crimen del trabajador de Cliba Javier Rubilar quedó impune.
23 de febrero
Las versiones encontradas de una muerte que agitó a toda la barriada
El crimen del empleado de Cliba Javier Rubilar ocurrió la tarde del 23 de febrero.
La primera versión que se conoció del caso fue que la víctima estaba sentada en un banco de la plaza que está en Paimún, entre Lamarque y Chocón, cuando un grupo de jóvenes que pasaba le gritó a su hija y le pidió "un beso". Rubilar se levantó molesto por lo que dijeron y, cuando se acercó al grupo, le dispararon.
Esa fue la versión que defendió la fiscalía durante el juicio y que está basada en lo que contaron la hija y la esposa de la víctima en la apertura del juicio.
Pero en la tercera jornada, las hermanas Oses ofrecieron una versión distinta. "Rubilar iba con un arma de fuego a buscar al Cato Cañete para matarlo, porque me dijo que estaba cansado de que molestaran a su hija", declaró Verónica Oses. Y que a Rubilar lo mataron por un enfrentamiento que habían tenido anteriormente.
Temor
"Este finde nos vamos del barrio"
Lo primero que afirmó Verónica Valenzuela, la pareja de Yapura, después de que le atacaran la casa, fue: "Este finde nos vamos a ir del barrio".
La mujer y sus tres hijos debieron encerrarse para evitar que los hirieran, ayer al mediodía, después de que se conoció que la investigación policial no había sido eficiente y que por eso los jueces resolvieron absolver a Yapura, el único acusado del crimen de Rubilar.
"La noche anterior a que se conociera la sentencia, la hija de Rubilar, Evelyn, fue junto a Jonathan Oyarzo, hermano del Bombo, y balearon su vivienda", detalló la mujer.
"Yo nací en Confluencia y ahora ellos se creen dueños del barrio. No van a parar hasta matar a más pibes", concluyó Verónica ante LM Neuquén.
CIFRA
4 muertes en Confluencia
Es la cantidad de crímenes que hubo en lo que va del año por el enfrentamiento que existe entre distintas familias. Toda la barriada tiene miedo y, si bien la Policía está más presente, el nivel de violencia no ha bajado.