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Por Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar
“Estas economías que hoy provocan exclusión e inequidad matan. Estamos viendo cómo van destruyendo un poco todo nuestro caminar. Me duele esta desprotección que muchos hermanos sienten”, aseguró el obispo de Neuquén, Fernando Croxatto, luego de que se conociera el índice oficial de pobreza para el segundo semestre de 2018, que alcanzó al 32% de la población del país.
-¿Cuál es su reflexión acerca del incremento de argentinos en la pobreza que no sólo no tienen ingresos para comprar alimentos, sino que cuentan con otras carencias como vivienda, salud, educación y trabajo?
Duele pensar que estamos en el mismo punto que hace cuatro años atrás. Pero más que eso duele reconocer que aumentan las necesidades de la gente, lo que provoca angustia, soledad y desesperación. Ya lo decía el papa Francisco en un documento, que los Estados tienen que decir un no grande a estas economías que provocan exclusión e inequidad. La economía así mata. Estamos perdiendo la esperanza y hay que ayudar a no perderla. Todo esto nos está urgiendo a decirles, más allá de los reclamos, a quienes tienen el deber, cambiar una política y dar una respuesta concreta a esta pobreza.
-¿Cuál es su mirada sobre lo que ocurre en la provincia?
Si uno observa desde afuera parece que todo está tranquilo, pero cuando uno se acerca puede notar otra realidad. Por ejemplo, Vaca Muerta. En Añelo, nuestros referentes señalan que hay una pobreza social. La actividad petrolera trae cuestiones vinculadas a las drogas, el juego y la prostitución. Por otro lado, todos los días llega a la provincia gente, familias enteras de otras partes del país o de otras localidades de la provincia en busca de trabajo y no cuentan con un lugar para vivir con las condiciones mínimas. Además, no todos encuentran trabajo. Todo eso es parte de la pobreza social. En nuestra periferia, en el oeste de la ciudad también se vive de un modo precario.
—¿Cómo es su relación con el gobernador Omar Gutiérrez?
Tengo contacto pero no de un modo fluido. Hemos conversado sobre temas puntuales, por ejemplo cuestiones gremiales, de educación y las de este tiempo actual.
—¿También sobre ideología de género, que fue un tema que se debatió en este último tiempo?
Le planteamos nuestra preocupación por charlas o presentaciones que realizaron desde el Ministerio de Ciudadanía. Valoramos cuál va a ser el futuro de nuestras generaciones, a las que les estamos llenando la cabeza con ideas que no son las que nos van a construir como sociedad. Podemos tener miradas distintas, pero no debe haber una única idea posible. Con el Gobierno hay una escucha y un respeto. De hecho, en el caso de los afiches en la vía pública del gobierno provincial (N. del E: se veía una joven con el pañuelo verde que representa la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito), yo sin buscarlo, desde el Gobierno se comunicaron para señalar que había sido un error y de inmediato levantaron los carteles.
-¿Cómo repercute en la Iglesia católica el crecimiento de las evangélicas en la provincia?
No nos preocupa en cuanto al crecimiento de la Iglesia evangélica como tal. Lo que nos preguntamos es qué no estamos haciendo nosotros desde la Iglesia católica. En el fondo es lo que el papa Francisco viene proponiendo, esto de la renovación en las estructuras para que se vuelvan más misioneras. La Iglesia entró en una etapa de conservadurismo. Como les dijo Jesús a los apóstoles, hay otros que están haciendo milagros y no son de los nuestros.
-¿Las personas eligen las iglesias evangélicas porque les brindan una respuesta más inmediata a sus necesidades?
A veces decimos que puede ser por una cuestión de debilidad o de enfermedad que buscan estos espacios. Pero el mayor porcentaje es por una búsqueda más espiritual, de encuentro con Dios, que no encontraron en nuestra Iglesia. Francisco insiste en que si no renovamos nuestras estructuras para que se vuelvan con capacidad de vida y que no nos agobien, estamos mal.
A fines de abril, los obispos patagónicos, entre ellos Fernando Croxatto, viajarán a Roma para mantener un encuentro personal con el papa Francisco en la tradicional visita Ad Limina. Croxatto comentó que la visita de los obispos consiste en la peregrinación a los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo para venerarlos como fundadores de la Iglesia de Roma.
Además, cada obispo presentará un informe sobre la condición religiosa, moral y social de la diócesis.